miércoles, 28 de septiembre de 2011

Ante el circo y las mentiras de los represores : las voces de nuestros compañeros.

Paradoja: Berges vive en la calle Madres de Plaza de Mayo
La escena se vivió este mediodía, cuando el médico policial que actuó en el llamado Circuito Camps se sentó en el banquillo de los acusados, ante el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, cuyo presidente, Carlos Rozanski, le pidió datos personales.

Berges precisó que era médico jubilado por incapacidad total y policía retirado, casado hace 44 años.

“¿Dónde vive usted?”, le preguntó Rozanski.
“Vivo en la calle Madres de Plaza de Mayo 1441, ex Magallanes, en la localidad de Quilmes”, respondió el acusado, cuyas palabras causaron un murmullo de sorpresa y repudio en el sector del público del auditorio de la ex Amia La Plata.

La reacción ante la paradoja de que un represor viva en una calle que homenajea la tarea de las Madres de Plaza de Mayo surgió del auditorio que ocupan en la sala integrantes de Madres, Abuelas y otros familiares de víctimas del terrorismo de estado. .
Y siguiendo en la dinámica que los genocidas venden su inocencia, confrontamos las palabras de quiénes padecieron las verdades que estos cobardes niegan. Por ello, reproducimos aquí el testimonio de la inolvidable Adriana Calvo : 

Como experiencias terribles en este lugar tengo que contar el parto de Inés ORTEGA; Inés tenía en ese momento 16 o 17 años; era por supuesto su primer hijo, estaba muy asustada, unos días antes de su parto comenzó con contracciones y nosotras comenzamos a 11 al cabo de guardia, así se hacían llamar; después de horas conseguimos que nos atendieran y les explicamos que estaba con contracciones, y dijeron que iban a traer a un médico; varias horas después llegó una persona de barba, delgado, morocho, lo pude ver porque después tuve oportunidad de conocerlo en circunstancias muy particulares... y por otra parte sé que se trata del doctor Berges, que está con prisión preventiva ordenada por el juez PIAGGIO, porque lo reconocí con posterioridad; ese doctor nos sacó de la celda a Inés y a mí, ya que estaba yo embarazada, aunque yo no tenía contracciones; nos llevaron prácticamente a la rastra, escaleras arriba, en una escalera de cemento, donde nos golpeábamos en todos los escalones; nos tiró en el piso y en menos de tres minutos nos hizo un tacto a cada una; era sin duda un médico obstetra; dijo que estábamos perfectamente bien y nos volvieron a tirar en la celda; unos días después, comenzó el trabajo de parto de Inés ORTEGA; yo, que era la mayor, que ya había tenidos dos hijos, me encargué de estar con ella mientras las demás pedían a los gritos ayuda; estuvimos todas gritando al cabo de guardia para que viniera; Inés tenía contracciones cada vez más seguidas, yo trataba de decirle que la respiración abdominal, que el jadeo; estaba tirada en el piso, desesperada; por fin, muchas horas después, comenzó su trabajo de parto por la mañana y vinieron a buscarla muy tarde a la noche, se la llevaron al cuarto de al lado, el mismo que usaban para torturar, la subieron a la mesa y vendada, oíamos sus gritos, oíamos las risas de los guardias, oíamos los gritos del médico y por fin oímos el llanto del bebé; había nacido un varón en perfectas condiciones aunque no lo crean; lo oímos durante un día que lo tuvieron en una celda chiquita, que había al lado de la nuestra; ella nos contó después que la dejaron con su bebé; después le dijeron que el coronel lo quería ver y que se lo iban a entregar a los abuelos; Inés no volvió con nosotras, nunca más aparecieron ni Inés ni su bebé, ella le puso Leonardo y nació el 12 de marzo de 1977, y estaba en perfectas condiciones....

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