miércoles, 14 de marzo de 2012

"La mayoría de las mujeres eran abusadas"

Los testimonios de los sobrevivientes Alicia Minni y Pablo Díaz, secuestrado en la Noche de los Lápices, introdujo en el debate los abusos sexuales como parte de la tortura. El hombre también indicó a dos imputados como sus captores.

“¿Usted sabe si las mujeres eran abusadas?”, preguntó el presidente del Tribunal. “Si. La mayoría fueron abusadas”, respondió Alicia Trinidad Minni, una ex militante de la Juventud Peronista secuestrada y torturada durante la dictadura en el Destacamento de Arana y la comisaría Quinta. Su testimonio en el juicio por el Circuito Camps introdujo en el debate las violaciones y los abusos sexuales como una de las formas de tortura a las que eran sometidas las prisioneras políticas durante la dictadura, delitos que la Cámara de Casación Penal consideró recientemente como de lesa humanidad e imprescriptibles. En el mismo sentido aportó el sobreviviente de la Noche de los Lápices Pablo Díaz, quien recordó a sus compañeras vejadas en cautiverio. En la misma audiencia el hombre señaló a dos imputados como sus captores y recordó a sus compañeros estudiantes secundarios desaparecidos.

Minni y Díaz resaltaron en sus relatos los abusos sexuales durante el cautiverio, delitos que un reciente fallo de la Cámara de Casación Penal los situó como parte del “plan sistemático de represión estatal”, y los caracterizó como delitos de lesa humanidad e imprescriptibles.

La mujer fue la última en declarar. Recordó que fue detenida en su casa el 20 de diciembre de 1976 y que fue llevada directamente al centro de tortura que funcionaba en el destacamento de Arana. Luego fue llevada a la comisaría Quinta y por último, a la Brigada de Investigaciones de La Plata, de donde fue liberada en marzo del año siguiente.

En todo ese recorrido compartió cautiverio con muchas mujeres y destacó los abusos sexuales como parte de la tortura: “En Arana aparte de la tortura con picana, me manosearon muchísimo. Me pasaron por una especie de túnel en el que me pegaban y me toqueteaban. Te humillaban hasta las últimas consecuencias”, recordó.

También contó los abusos de un represor de la Brigada, al que identificó como Carlos: “Lo que él hacía era toquetear los pechos de las compañeras, manosearlas de una forma inmunda”.

También aseguró que las violaciones se traducían en tortura psicológica: “Era común el hecho de las violaciones. Era común y traía confusión, porque al tener tanta picana, la mayoría de nosotras no tenía menstruación. Entonces muchas de las compañeras creían que estaban embarazadas a causas de estas violaciones”, recordó.

Entre las víctimas con las que compartió cautiverio, recordó a Mónica Santucho, con quien compartió cautiverio en la Comisaría Quinta. “Mónica fue violada a los 14 años y torturada. Era una nena. Pero no tenía la cobardía de quienes la habían violado y torturado”, dijo.

Por su parte, Pablo Días contó que después de ser detenido el 21 de septiembre de 1976 en su casa de 10 entre 40 y 41, fue llevado al destacamento de Arana, donde fue brutalmente torturado. Fue secuestrado en el marco de la Noche de los Lápices, pero recién pudo reencontrarse con sus compañeros secundarios en el pozo de Banfield, donde se enteró de los abusos a los que fueron sometidas sus compañeras.

De ese segundo centro clandestino de detención fue sacado el 28 de diciembre y fue legalizado, gracias a las gestiones realizadas por su padre y su familia. Pero antes de irse, pidió hablar con María Claudia Falcone, quien estaba en una celda contigua.

“Cuando me llevan a verla a Claudia ella me dice que no podía ser mujer porque la habían violado en Arana. 16 años. Que ya no podíamos estar juntos”, recordó Díaz.

Y continuó: “Esto no me extrañaba a mi porque cuando nos sacaban a bañarnos, María Clara Ciocchini gritaba desde su celda: ‘no me toquen más’, y se golpeaba la cabeza contra la pared. Decía que se quería suicidar”.

Imputados señalados. Durante su extensa declaración, Díaz elaboró un extenso listado de las personas que logró identificar a las que calificó como responsables directos o indirectos de su secuestro, torturas y cautiverio. Entre ellos señaló a dos imputados en el juicio: los ex policías Roberto Omar Grillo y Eros Amilcar Tarella.

“Roberto Grillo. Él entró a mi casa y él se robó las cosas de mi madre”, casi gritó Díaz cuando llegó al nombre del imputado mientra leía el listado con los represores. También aseguró que el policía integraba la patota del comisario Luis Vides.

En su relato, también señaló a Tarella. Según explicó, con el tiempo supo que al policía le decían “Gilner” o “el loco”, y recordó que uno de los torturadores de Arana le había advertido: “Ahora va a venir el loco, ahora va a venir Gilner y vas a ver la paliza que te van a dar”.

Los testigos hablaron ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 que juzga a 25 represores por crímenes de lesa humanidad cometidos contra 281 víctimas en seis centros clandestinos de detención de la Policía Bonaerense en dictadura, que se realiza en el ex teatro de la Amia, ubicado en 4 entre 51 y 53.

Por Pablo Roesler - pabloroesler@gmail.com

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