martes, 3 de julio de 2012

“Tu padre tiene que decir algo porque el presidente tiene que ser Saint Jean”

El testigo Julio César Miralles, explicó la relación de su secuestro y el de su padre por una interna del Ejército durante la dictadura. Sus dichos fueron incorporados a través de la proyección de la filmación de un juicio anterior. También se proyectó el testimonio del dueño del diario La Opinión de Trenque Lauquen, el sobreviviente Juan Ramón Nazar.

Circuito Camps - La proyección del testimonio de Juan Ramón Nazar


“Yo no quiero que tu padre diga que mató a Gardel. Tiene que decir algo importante para bajarlo a Calabró, porque el presidente tiene que ser Saint Jean”. El ex juez Julio César Miralles repitió la frase que el policía Eros Tarela le había dicho durante su cautiverio, que inscribieron el secuestro en las aspiraciones de Ibérico Saint Jean para suceder al dictador Jorge Rafael Videla. Dijo esas palabras hace cinco años, cuando declaró en el juicio que condenó al cura represor Christian Von Wernich. Pero fueron registradas en video por el Tribunal, que hoy las incorporó a través de una proyección en la audiencia del juicio por el Circuito Camps en la que el uniformado se encuentra imputado. También se exhibió el testimonio del dueño del diario La Opinión de Trenque Lauquen, Juan Ramón Nazar, secuestrado durante trece meses, a quien lo picanearon para que les confiese un supuesto plan sionista para apropiarse de la Patagonia. El juicio se suspendió por tres semanas.

En una nueva audiencia del juicio a 22 policías, dos militares y un civil por crímenes de lesa humanidad cometidos contra 281 víctimas, que se realiza en la ex Amia de 4 entre 51 y 53, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 incorporó dos testimonios vertidos en el juicio realizado en 2007 al condenado capellán, que fueron proyectados por la Comisión por la Memoria, organismo encargado del registro en video de ese debate.

El primero de los testimonios proyectados fue el de Miralles, hijo del ex ministro de Economía de la Provincia y ex juez federal Juan Ramón Miralles, quien fue destituido de su cargo junto con el gobernador Victorio Calabró con el golpe de estado del 24 de marzo de 1976.

Durante más de una hora el hombre relató su secuestro, perpetrado el 31 de mayo de 1977 cuando una patota encabezada por el imputado Norberto Cozzani (a quien durante su testimonio lo nombró con el apodo “Beto”) irrumpió en la casa de su padre, ubicada en avenida 1 y 56 de La Plata. El testigo contó que los hombres de la policía Bonaerense buscaban al ex funcionario de Calabró, y como no lo encontraron, se lo llevaron a él junto a su hermano Carlos y su cuñada Luisa Villar Riat.

Miralles explicó que ellos fueron secuestrados como rehenes y torturados para que dijeran dónde estaba su padre, a quien buscaban para terciar en un enfrentamiento en el Ejército Argentino representada por el jefe del Primer Cuerpo del Ejército, Guillermo Suárez Mason, el jefe de la Policía Bonaerense, coronel Ramón Camps, y el gobernador de facto, Ibérico Saint Jean, contra Videla y quien en esa época se perfilaba como su sucesor Roberto Viola, quien finalmente ganó la pulseada.

Según contó, junto a su hermana y su cuñada fueron llevados a el Comando de Operaciones Tácticas (COTI) de Martínez, donde luego de ser torturados salvajemente se encontraron con su padre, y luego derivados al centro Puesto Vasco, en Quilmes.

En el primer centro reconoció a la patota encargada de torturarlos: “Ahí estaba Eros Tarela, Milton Pretti, alias Saracho. Otro que se llamaba Maire. Todos secundados por un grupo que se hacía pasar por choferes pero eran activistas en la tortura: eran los que propinaban golpes, hacían asfixia y propinaban picana. Los que interrogaban eran los otros”.

También contó que en el COTI, luego de una feroz tortura a su padre, Tarela y Pretti fueron a verlo a su celda: “Vinieron los torturadores y me dijeron: ‘Pibe, vos tenés que decirle a tu padre que tiene que mandarlo en algo a Calabró’. Y yo le dije: ‘El les ofreció firmarles cualquier cosa’. Y me dijeron: Pibe, Yo no quiero que tu padre diga que mató a Gardel. Tiene que decirnos algo importante porque tenemos que bajarlo a Calabró porque el presidente tiene que ser Saint Jean’”.

Durante su cautiverio, que se extendió por seis meses, Miralles fue trasladado a Puesto Vasco. Su hermano y su cuñada fueron liberados a los 30 días de cautiverio y su padre luego de un año. Su familia fue una de las primeras en presentar una denuncia apenas vuelta la democracia. Llevaron el caso al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. En represalia, la madre de los hermanos Miralles fue secuestrada y antes de dejarla en libertad, sus captores la quemaron con cigarrillos.

El testimonio de Julio César Miralles fue incorporado por video porque su salud no le permitió asistir a la audiencia.

El antisemitismo genocida. En la misma audiencia fue proyectado el testimonio que el director del diario La Opinión de Trenque Lauquen, Juan Ramón Nazar, dio el 10 de julio de 2007 en el juicio a Von Wernich realizado en La Plata, en el que recordó que el 21 de julio de 1977 fue secuestrado en su ciudad al salir de su trabajo y trasladado encapuchado y esposado rumbo a la Capital Federal. Recordó que estuvo cautivo 48 horas en un lugar que no pudo identificar y luego llevado al Puesto Vasco.

“En las primeras 48 horas me hicieron un interrogatorio en el que me preguntaron si yo conocía un Plan Andinia, que el sionismo internacional había diseñado para apoderarse de la Patagonia. Respondí que no tenía ninguna información ni la menor idea de lo que se trataba”, recordó.

Nazar halló la explicación de su detención en su trabajo: “En esa actividad periodística mis convicciones democráticas no me permitían abstenerme de formular críticas a todo lo que significara atentados a la libre expresión y los valores de la democracia, por lo tanto mantuve una actitud crítica contra el régimen militar que advino después del golpe militar de 1976. Además, yo era presidente de la confederación económica de la provincia”, contó.

Nazar contó que conoció en Puesto Vasco a Jacobo Timerman a quien dijo que habían “torturado salvajemente” por ser judío.

El antisemitismo, dijo el testigo, fue un tema constante durante los interrogatorios y las torturas a las que fue sometido. “Me preguntaban si yo recibía información del sionismo, me preguntaban quiénes escribían en el diario y si algunos de los periodistas tenían apellido judío”, narró.

Y abundó: “Ellos traducían en todo su discurso, en sus formas de decir, en toda su forma de preguntar, que había un sentimiento, un pensamiento antisemita”.

Nazar fue liberado en agosto de 1978, luego de ser llevado a la comisaría de Monte Grande. Su diario permaneció intervenido por la dictadura desde su detención y lo recuperó en 1982, junto con todos sus bienes

Pablo Roesler - pabloroesler@gmail.com 

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