lunes, 21 de mayo de 2012

“Nos privaron de nuestros padres y a mis hijos de sus abuelos”

En una nueva audiencia del juicio la madre y la hija de Gabriela Quesada recordaron su secuestro y contaron que la pudieron ver mientras estaba detenida desaparecida. También hablaron otros cuatro testigos, entre ellos los hijos de un sindicalista de YPF desaparecido.

Circuito Camps: el testimonio de la hija de desaparecidos María Julia Bearzi

“Pasé toda mi vida tratando de cerrar el agujero negro causado por la incertidumbre que genera la desaparición de una persona”, dijo María Julia Bearzi a los jueces al declarar como testigo en el juicio por el Circuito Camps. Tenía 2 años cuando su mamá, Graciela Quesada, fue secuestrada y recordó que mientras estaba en cautiverio pudieron verla en dos oportunidades, en una de las cuales su abuelo advirtió que estaba embarazada. Antes había hablado por su abuela materna, Carlotta Ayub de Quesada, quien con su pañuelo blanco expuso su testimonio con una videoconferencia desde Barcelona, donde ya vivía cuando su hija fue raptada y desaparecida por la dictadura cívico militar. La mujer leyó cartas en las que el coronel Ramón Camps pedía autorización al fallecido jefe del Primer Cuerpo del Ejército, Guillermo Suarez Mason, para sacar a su hija y otras ocho personas del país. También declararon una ex detenida y los hijos de un sindicalista de YPF desaparecido.

“A mi y mi hermano nos privaron de nuestros padres; a mis hijos y mis sobrinos los privaron de sus abuelos, y nos robaron la casa que teníamos”, dijo Bearzi. Graciela Quesada estudiaba antropología, era militante de base en Montoneros y fue secuestrada el 17 de marzo de 1977 y estuvo detenida en la Brigada de Investigaciones de La Plata y luego en La Cacha.

Su papá, Luis Eduardo Bearzi había sido asesinado poco antes en una emboscada junto a Marcelo Gabriel Bettini, el 8 de noviembre de 1976, cuando concurrían a una cita cantada en Tolosa. “Fue asesinado por una persona que por suerte fue recientemente detenido: (Julio César) Garachico”, recordó la mujer.

En una nueva audiencia del juicio a 25 represores por los crímenes de lesa humanidad cometidos contra 280 personas en seis centros clandestinos que comandó la Bonaerense, la mujer recordó ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Nº1 que ella y su familia tuvieron contacto con su madre mientras estaba detenida-desaparecida y que pudieron verla dos veces.

“Yo recuerdo dos encuentros”, contó la mujer. Y abundó: “Nosotros (con sus abuelos) vivíamos en 55 entre 6 y 7, frente a una dependencia de la SIDE y un día que estábamos en la calle vimos que ella estaba en un auto estacionado en la puerta de ese lugar. Le permitieron bajar y saludarnos y compartir un momento con nosotros”.

La mujer contó que en junio, para el cumpleaños de su hermano, su madre llamó por teléfono y que en noviembre, para la fecha de su cumpleaños, avisó que iba a ir a verlos.

“Vino con dos personas de civil que se presentaron como el teniente Aguirre y el teniente Ocampo. Fue una situación muy terrible para mis abuelos”, recordó. Y contó que “mi abuelo, que era un gran ginecólogo, se dio cuenta de que estaba embarazada”.

En ese encuentro la prisionera de la dictadura les dijo que estaban planeando sacarla del país.

LA LISTA DE CAMPS. Carlotta Ayub de Quesada declaró con su pañuelo blanco desde Barcelona. Allí, junto al cónsul general Felipe Álvarez de Toledo, la Abuela de Plaza de Mayo recordó el secuestro de su hija Gabriela Quesada y leyó varios pasajes de una serie de cartas entre Camps y Suarez Mason, en las que el jefe de la Policía Bonaerense solicitaba permiso para permitir la salida del país de un grupo de detenidos.

La mujer contó que las cartas estaban incorporadas en la “causa Camps” y en la primera de ellas, del 20 de septiembre de 1977, el titular de la policía “le pide permiso a Suárez Mason para sacarlos del país”, contó la Abuela.

El pedido era por “María Magdalena Mainer, Liliana Amalia Galarza, Graciela Quesada de Bearzi, Juan Mainer, Cecilia Idiart, Nilda Susana Salomone, Guillermo Marcos García Cano, María del Carmen Moretini y Domingo Héctor Moncalvillo”. La respuesta fue negativa.

En octubre de ese año Camps insiste en que los detenidos “han cesado en su colaboración por cuanto carecen de otros conocimientos que no fueran los ya aportados en un año de labor”, por lo que nuevamente pide su “alejamiento del país”. Nuevamente insiste en noviembre. En otra carta de ese mes Camps informa que los prisioneros serán sacados del país en grupos de tres.

“Esas cartas certifican que a esa fecha estaban vivos y que los dejaban salir del país. De ahí no se supo nunca más nada”, concluyó Carlota Ayub de Quesada.

La Abuela contó que desde que supo de su desaparición, hizo todo por hallar a su hija y que al enterarse de que estaba embarazada también inició la búsqueda de su nieto. Por eso, dijo que ella, su esposo y sus nietos dieron su sangre al Banco Nacional de Datos Genéticos.

Además, agradeció la oportunidad de declarar. Su nieta también: “Agradesco este espacio de memoria, de verdad y de justicia”, dijo María Julia Bearzi. Y concluyó: “Espero algún día encontrar los restos de mi madre para poder sepultarla y que descanse en paz”.

MÁS TESTIGOS. En la audiencia de hoy también declararon la sobreviviente de la Brigada de Investigaciones de La Plata, Amalia Cecilia Chambó, y el hijo y la hija de Raúl Jorge Reydó, un sindicalista de YPF secuestrado en 1977. En el último turno declaró la sobreviviente Blanca Noemí Rossini, secuestrada el 7 de julio de 1977 en su casa de Gonnet.
Por Pablo Roesler - pabloroesler@gmail.com

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