miércoles, 21 de marzo de 2012

Dos hijos de desaparecidos recordaron el secuestro de sus padres

María Magdalena Perdighé y Manuel Leandro Ibáñez contaron lo que pudieron saber de la desaparición de sus padres. Incorporaron un testimonio por video para evitar revictimización. El sobreviviente Mario Feliz recordó su detención. Pidieron incorporar una nueva causa al debate.

María Magdalena Perdighé declaró en el juicio por el Circuito Camps por la desaparición de sus padres

Al dar su testimonio dos hijos de desaparecidos destacaron las dificultades en la reconstrucción de su identidad, sesgada por la dictadura militar. María Magdalena Perdighé, primero, recordó en una nueva audiencia del juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en los centros clandestinos del Circuito Camps que se realiza en La Plata, lo que pudo reconstruir del secuestro y desaparición de sus padres, Victorio Graciano Perdighé y Graciela Beatriz Sargués, y su tía Ana María Rita Perdighé. También Manuel Leandro Ibáñez reconstruyó la historia de su papá Roberto Aníbal y su mamá Silvia Albores. En la misma audiencia declaró el sobreviviente Mario Feliz quien recordó su detención y cautiverio en 1977. Además, para evitar la revictimización se incorporó un testimonio por video y la fiscalía pidió adjuntar una nueva causa al debate. El imputado Miguel Etchecolatz declaró en otra causa.

“Yo era muy chiquita cuando escuché por primera vez el comunicado de Videla. No entendía. ¿Cómo era eso de que no están, que son una entidad? ¿Qué era yo? ¿Hija de un fantasma?”, se preguntó ante los jueces María Magdalena Perdighé.

La mujer, oriunda de Necochea, declaró en primer termino en el juicio que se realiza en el ex teatro de la Amia, de 4 entre 51 y 53, donde el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 juzga a 22 policías, tres militares y un civil, por delitos de lesa humanidad cometidos contra 281 víctimas en seis centros clandestinos de detención que funcionaron en dictadura bajo el mando de la Bonaerense.

Relató que a su tía, de 24 años, fue secuestrada en septiembre de 1976, su padre, de 25, en diciembre del mismo año y su madre, de 26, en enero de 1977. Por los testimonios de sobrevivientes supo que su mamá estuvo detenida en Arana, Comisaría Quinta y la Brigada de Banfield. Todos fueron capturados en La Plata.

“Mi mamá se acababa de recibir de asistente social. Mi papá estudiaba abogacía”, recordó. Y explicó que gracias al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) pudo identificar y recuperar los restos de su mamá que habían sido sepultados como NN en una fosa común del cementerio de Avellaneda.

“Lo más importante que uno tiene es la identidad“, dijo. Y al finalizar su declaración pidió Justicia.

Luego fue el turno de Manuel Leandro Ibáñez quien recordó que el 25 de enero de 1977 a las 9.30 su papá Roberto Aníbal Ibáñez, estudiante de medicina de 24 años y militante de la Juventud Universitaria Peronista, fue detenido cuando circulaba por el centro de La Plata en su moto, una Gilera color naranja.

Ibáñez recordó que su padre fue llevado detenido a su casa, ubicada en calle 10 Nº1317, donde no había nadie: él, que tenía apenas tres meses, estaba con sus abuelos maternos en el barrio porteño de Parque Chas. Su mamá, Silvia Albores, de 22 años, estaba esperando a su padre en la casa de una amiga porque habían decidido mudarse.

También contó que supo que su padre fue visto en la Brigada y en Arana y relató que el testigo Miguel Laborde le dijo que lo había visto en la comisaría Quinta.

El testigo explicó que en 2005 el EAAF identificó sus restos en una fosa común en Lomas de Zamora junto con otros seis cuerpos. Lo habían fusilado en un enfrentamiento fraguado el 17 de febrero de 1977.

“Encontrar sus restos fue como recuperar la identidad”, reflexionó.

“Cuando la vinieron a detener a mi mamá estaba por darme una mamadera”, contó Manuel. El operativo fue a los pocos días de la desaparición de su padre en la casa de sus abuelos de Buenos Aires.

“De ella no hemos encontrado ningún testimonio que nos diga que haya estado en algún lado”, remarcó.

Revictimización. El último testimonio de la audiencia fue incorporado por proyección de video para evitar la revictimización del testigo. Se trata del relato que el sobreviviente Julio Mayor dio en el juicio a Miguel Osvaldo Etchecolatz, en 2006, donde recordó que junto con su esposa fue detenido ilegalmente en diciembre de 1976 y permanecieron detenidos en los centros clandestinos de detención de Arana y Comisaría Quinta, donde compartieron cautiverio con Jorge Julio López.

La incorporación por video fue aceptada luego de que el Comité para la Defensa de la Salud, la Ética y los Derechos Humanos (CODESEDH) y el Centro de Protección de la Víctima (CPV) provincial, presentaran un pedido al tribunal solicitando la medida para el testigo y su esposa, quienes “pidieron ser eximidos de presentarnos a declarar debido a que ello les conlleva un estado de angustia”, señalaron en la solicitud que fue leída el lunes en la sala.

La fiscalía había adherido al reclamo y recordó el primer punto de la acordada de la Corte Suprema que “recomienda incorporar testimonios por lectura para evitar la revictimización”.

El video fue proyectado al final de la audiencia. En ese testimonio realizado hace seis años, Mayor comienza señalando que declaró en la causa 13 que juzgó a los comandantes y en la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (Conadep), y pidió ratificar sus dichos en esas oportunidades y no volver declarar.

El lunes será proyectado el testimonio de su esposa Hebelia Sans.

Circuito. En la misma audiencia declaró el sobreviviente Mario Feliz, quien relató su paso por los centros clandestinos de detención que funcionaron en dictadura en la Brigada de Investigaciones de La Plata, el destacamento de Arana y la comisaría Quinta.

Ante los jueces del TOC1 Carlos Rozanski, Roberto Falcone y Mario Portela, el testigo recordó que fue secuestrado el 4 de febrero de 1977 por un grupo de personas armadas y vestidas de civil.
Recordó que lo subieron en un auto, lo taparon con una manta y lo bajaron con los ojos vendado poco después “en un lugar de La Plata”, donde lo sentaron en un banco junto a Adriana Calvo, de quien era amiga.

El hombre recordó que esa misma noche fue llevado a Arana, donde lo dejaron en un espacio grande junto a otra gente. “Estuvimos sentados y vino un hombre que dijo que era cura o padre. Nos habló un rato y nos dijo que nos quedemos tranquilo y me sacó el anillo de casado. Eso fue lo único que perdí”, contó.

Feliz contó que fue interrogado y que se escuchaban gritos de la tortura todas las noches. “Me acuerdo del interrogatorio a una mujer que gritaba ‘Marito, Marito’. Yo soy ‘Marito’, así que me alteré mucho porque pensé que era mi mujer”, contó. Y explicó: “Después, en la comisaría Quinta me enteré que era la esposa de Mario Mercader, que estaba detenido con nosotros”.

El testigo contó que luego fue trasladado con su amigo Miguel Laborde –el esposo de Calvo- a la comisaría Quinta y recordó que aunque a ellos no los torturaban allí, había un grupo integrado por Jorge Bonaffini y otras personas a quienes les aplicaban tormentos.

También recordó que un día llevaron a dos niños a la comisaría. “Después supe que, al menos uno de ellos, era hijo de una chica (Susana) Falabella”, contó.

Feliz fue liberado el 27 de abril junto a de Francesco y Laborde. Y contó que perdió su trabajo en la Facultad de Ciencias Exactas por abandono del cargo, porque el decano le exigía una constancia de su detención. Sólo pudo continuar con su tesis doctoral y recuperó su cargo por concurso cinco años más tarde.
Por Pablo Roesler - pabloroesler@gmail.com 

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