martes, 27 de marzo de 2012

Un testimonio en video para no revictimizar a la testigo

La declaración de la sobreviviente Hebelia Sanz fue incorporada en la audiencia por la proyección de un video de sus dichos en el debate que en 2006 condenó a Miguel Etchecolatz. No declaró luego de que peritos informaran al tribunal que la reiteración de sus dichos le generaba un cuadro de angustia.

Las primeras palabras de la testigo fueron significativas. “Todo lo que voy a decir ya lo dije. Esta es la tercera vez”, comenzó la sobreviviente de la dictadura Hebelia Sanz su declaración en el juicio que condenó por genocidio a Miguel Etchecolatz. El registro de esa declaración de 2006 fue proyectado en una nueva audiencia del juicio por el Circuito Camps como una variante de la incorporación de testimonios por lectura, para evitar la revictimización de la testigo. 

La audiencia comenzó a las 10 en la ex Amia, ubicada en 4, entre 51 y 53, donde el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 de La Plata juzga a 25 imputados por los crímenes de lesa humanidad cometidos contra 208 víctimas en seis centros clandestinos de detención que funcionaron bajo el mando de la Policía Bonaerense. Previo a la proyección del video, que estuvo a cargo de la Comisión por la Memoria, el secretario del tribunal, Eduardo Rezses, leyó la declaración que Sanz realizó en el marco de la causa 44.

La incorporación por video fue decidida luego de que el Comité para la Defensa de la Salud, la Ética y los Derechos Humanos (CODESEDH) y el Centro de Protección de la Víctima (CPV) provincial, presentaran un pedido al tribunal solicitando la medida para la testigo y su esposo, quienes “pidieron ser eximidos de presentarnos a declarar debido a que ello les conlleva un estado de angustia”, señalaron en la solicitud que fue leída la semana pasada en la sala.

Video. En su declaración, Sans -que al momento de los hechos era estudiante de medicina- relató que fue detenida el 1° de diciembre de 1976 y que fue llevada al destacamento de Arana donde fue torturada.

“Estuvimos ahí alrededor de 15 días. Durante ese tiempo la tortura fue permanente (…) se escuchaban los gritos. Y la música era enloquecedora. La aumentaban el volumen para torturar a la gente”, contó la testigo.

En ese lugar, mencionó las torturas a “una nena chiquita”, que estimó de 12 años. Recordó que el torturador se negaba a torturarla y que una voz le ordenaba: “hacelo o te lo hago yo a vos”. La niña era Mónica Santucho, que en realidad tenía 14 años y se encuentra desaparecida. Con esa nena y otras personas, la testigo fue trasladada a la comisaría Quinta.

“Estuve cinco o seis días”, continuó la declaración. Y agregó: “La gente que estaba ahí estaba muy torturada. Todos venían de ese otro lugar. Estuve muy poco en la Quinta, y cuando me fui ya no cabíamos más personas”.

Sobre las condiciones de detención en la seccional de diagonal 74, entre 23 y 24, la testigo dijo que “la comida eran las sobras de la comida de los perros. Eso lo veíamos por las rejas: le daban de comer a los perros y después traían esa olla con los platos”.

La testigo permaneció en ese lugar hasta el 20 de diciembre, cuando fue trasladada a la comisaría Octava. Allí le quitaron las vendas de los ojos y le desataron las manos por primera vez desde su detención. Estuvo detenida allí hasta su legalización como detenida en abril de 1977. Pero su encierro continuó durante un año y cinco meses más en la cárcel de Devoto, hasta su liberación en septiembre de 1978.

Por Pablo Roesler - pabloroesler@gmail.com

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