jueves, 26 de abril de 2012

Indagaron a policías, militares y un civil por crimenes de la dictadura

Están imputados en la causa por el centro clandestino que funcionó en la Brigada de Investigaciones de San Justo. Entre ellos hay un civil que fue secretario de Jaime Smart, ministro de gobierno de la dictadura.

Tres policías, dos militares y un civil fueron indagados por la justicia federal de La Plata en el marco de la causa que investiga los delitos cometidos en el centro clandestino de detención que funcionó durante la dictadura en la Brigada de Investigaciones de Policía Bonaerense de San Justo. Uno de los imputados, quienes están detenidos desde marzo pasado, es el ex juez Juan María Torino, quien fuera secretario del Ministro de Gobierno Provincial de la dictadura Jaime Lamont Smart. Los dos integrantes del Ejército también fueron indagados por su presunta participación en el Pozo de Quilmes.

A pedido de los defensores oficiales, el juez federal Nº3 de La Plata amplió la declaración indagatoria al Héctor Horacio Carrera, quien fue señalado como torturador por sobrevivientes, y a los comisarios que estuvieron a cargo de la Brigada, Alejandro Alberto Menichini y Juan Carlos Ojeda. También ampliaron su exposición a Anselmo Palavezzati y Carlos María Romero Pavón, dos militares del Destacamento de Inteligencia 101 del Ejército, y el abogado Torino, ex secretario de Smart.

Los seis imputados fueron detenidos a principios de marzo, cuando el magistrado ordenó la detención de 31 personas acusadas de torturas, secuestros y desapariciones en ese centro clandestino. De todos ellos fueron detenidos 24 –quince ya estaban presos por otras causas por delitos de lesa humanidad y nueve fueron aprendidos por primera vez-, dos habían fallecido y otros cinco permanecen prófugos.

San Justo. La Brigada de Investigaciones de San Justo fue uno de los centros que estuvo bajo el mando de la Policía Bonaerense durante la dictadura, y por allí pasaron, entre miles de prisioneros políticos, los delegados secuestrados en la fábrica automotriz Mercedes Benz.

El expediente está acusado el ex Ministro de Gobierno Provincial durante la dictadura, Jaime Lamont Smart, quien está siendo juzgado en el proceso por el Circuito Camps que se realiza desde septiembre pasado en La Plata. Ahora, se le suma otro civil: el abogado Torino, quien fuera su secretario ministerial.

Torino ingresó a la justicia en la década de los 90. Integró el Tribunal Oral Federal Nº1 y Nº6, del que renunció en 2004, luego de que le fuera iniciada una causa en la que se lo acusaba de mal desempeño por haber actuado con parcialidad en una causa, engañando a su compañero de tribunal respecto de los hechos.

Antes, en 2002 un detenido por narcotráfico lo denunció ante el Consejo de la Magistratura –el caso tuvo difusión a través un documental del programa televisivo Punto Doc-, por haberle pedido 200.000 pesos de coima a su familia para mejorar su situación procesal. Al año siguiente el destituido y condenado juez Hernán Bernasconi denunció que siendo integrante del tribunal que lo juzgaba, Torino le había ofrecido a su defensor cambiar su voto a cambio de esa misma suma de dinero.

Quilmes. Los militares del Destacamento 101, Palavezzati y Romero Pavón, fueron también indagados en la causa por el Pozo de Quilmes, que investiga los crímenes de lesa humanidad cometidos contra 204 víctimas en el centro que funcionó en la brigada de Investigaciones de esa localidad.

El centro comenzó a funcionar antes de la dictadura y en  la causa se investigan los delitos allí cometidos desde 1975 hasta 1979.

La brigada funcionó en esa dependencia policial hasta el 1 de enero de 1977, cuando por los acuerdos “antisubversivos” entre las fuerzas, la Policía lo cedió al Ejército. Sin embargo, el centro clandestino continuó funcionando, ahora como en un marco de máxima ilegalidad y clandestinidad.

Recién en el año 80 el edificio fue devuelto a la Bonaerense, que instaló allí la brigada femenina. Actualmente volvió a sus funciones primigenias: es sede de la DDI Quilmes.
Por Pablo Roesler - pabloroesler@gmail.com

miércoles, 25 de abril de 2012

Elevan a juicio la causa por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el pozo de Banfield

La Justicia Federal de La Plata elevó el primer tramo del expediente que tiene siete imputados por crímenes cometidos en dictadura contra más de 200 víctimas. Se ventilará lo ocurrido en La Noche de los Lápices.

El Pozo de Banfield, uno de los centros clandestinos de detención y tortura
La Justicia Federal de La Plata elevó la causa que investiga los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura contra más de dos centenares de víctimas en el centro clandestino de detención de la Policía Bonaerense conocido como Pozo de Banfield, en el que se encuentran involucrados siete imputados, según informó la Fiscalía Federal de La Plata. Entre los hechos que se ventilarán en el juicio figura lo ocurrido a los chicos de la Noche de los Lápices.

La causa fue elevada por el titular del juzgado federal Nº 3, Arnaldo Corazza, y fue asignada al Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 2 de La Plata, integrado por los jueces Jorge Micheli, Nelson Jarazzo y Alejandro Esmoris.

El expediente lleva el Nº 26 e investiga los delitos cometidos en el centro clandestino que funcionó en la Brigada de Investigaciones de la Policía Bonaerense de Banfield, ubicado en las calles Siciliano y Vernet en el partido de Lomas de Zamora, que integró la red de campos de detención, tortura y exterminio de la Bonaerense conocido como Circuito Camps.

En la causa están imputados los policías Miguel Etchecolatz, Juan Miguel Wolk (que era titular de esa Brigada) y el comisario Raúl Carlos Rodríguez, el gobernador de la provincia durante la dictadura, el general del Ejército Ibérico Manuel Saint Jean, su ministro de gobierno, el abogado Jaime Lamont Smart, al ex subjefe de la policía, el coronel Rodolfo Aníbal Campos.

De todos los imputados, Wolk había sido dado por muerto hasta que Marta Ungaro, hermana de Francisco Ungaro, una víctima de La Noche de los Lápices, lo descubrió en Mar del Plata cuando iba a cobrar una jubilación.

En la última audiencia del juicio por el Circuito Camps, el sobreviviente Diego Barreda recordó que el centro clandestino de Banfield “era una especie de depósito de gente a la espera de la disposición final”.

El centro está consignado como una maternidad clandestina por las Abuelas de Plaza de Mayo. Se sospecha que pasaron por el lugar, al menos, 16 mujeres embarazadas de las cuales la mayoría dio a luz en ese centro. De todas ellas sólo una fue liberada: Adriana Calvo, quien conservó a su hija, Teresa, nacida en cautiverio.

La causa comenzó a fines de febrero de del año 2006, a raíz de la denuncia presentada por la agrupación Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.). Las Abuelas de Plaza de Mayo también son querellantes en la causa junto a otros organismos de derechos humanos, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y querellantes particulares. La AEDD, TAMBIÉN PARTICIPA
Por Pablo Roesler- pabloroesler@gmail.com

martes, 24 de abril de 2012

El policía señalado por Julio López fue procesado con preventiva

Julio César Garachico fue alojado en la cárcel federal de Marcos Paz por los homicidios de Marcelo Bettini, hermano del embajador en España Carlos Bettini, y de Luis Bearzi, en Tolosa.

La justicia federal platense procesó y dictó la prisión preventiva para el ex policía Julio César Garachico por los homicidios de Luis Eduardo Sixto Bearzi y de Marcelo Gabriel José Bettini, hermano del actual embajador argentino en España, Carlos Bettini, cometidos en el barrio de Tolosa el 9 de noviembre de 1976. El detenido era jefe del servicio de calle de la Unidad Regional (UR) La Plata de la Policía de Buenos Aires y según los legajos policiales habría participado del operativo.

Tras el pedido de la Fiscalía Federal de La Plata el titular del juzgado federal Nº3, Arnaldo Corazza, procesó al ex policía Garachico y le dictó la prisión preventiva, por lo que el ex uniformado permanecerá en el complejo penitenciario de Marcos Paz. Además, la justicia le trabó un embargo de 400.000 pesos.

El ex policía había sido arrestado el 9 de abril pasado en Mar del Plata por efectivos de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de La Plata. La captura fue informada a través de la cuenta de twitter de la fiscalía (@UnidadDDHHLP), quien reclamaba el procesamiento desde hace cinco años.

Aunque Garachico quedó involucrado por los homicidios de Bettini y Bearzi, la participación del detenido en la represión ilegal ya habían sido señaladas por el testigo desaparecido Jorge Julio López en su declaración en el juicio que condenó al ex comisario Miguel Osvaldo Etchecolatz.

“El día uno (de estadía en el campo de Arana) nos saca Etchecolatz con el grupo de picaneadores, grupo en el que reconozco a algunos, como Garachico, Urcola, Aguiar”, disparó López el 28 de junio ante el Tribunal Oral Federal Nº1 en el debate realizado en el salón dorado de la Municipalidad.

También uno de los imputados en el juicio por el Circuito Camps lo señaló. El 27 de diciembre pasado, el ex policía Carlos “El Oso” García dijo que Garachico pertenecía a la “patota” del titular de la Unidad Regional de Policía, el comisario Juan Fiorillo.

El nombre del ex policía también fue mencionado por testigos en los Juicios por la Verdad de La Plata, donde la ex mujer de su subordinado, Tomás Rotella, aseguró que su esposo junto con Garachico y Manuel Aguiar tenían relación con Etchecolatz.

También habría participado en el operativo del ataque a la casa Mariani Teruggi en noviembre de 1976, e investigaciones periodísticas lo sindican como encargado de liberar zonas antes del golpe de estado para permitir el accionar del grupo parapolicial CNU.

Con el retorno de la democracia el ex policía se instaló en Puerto Madryn, donde llegó a gerenciar el casino. Vivió en el sur hasta que, tras la declaración de López algunos vecinos de Puerto Madryn lo reconocieron, por lo que se mudó a Mar del Plata, donde vivió hasta que su detención.

Hasta su procesamiento por los homicidios de Bettini y Bearzi, Garachico no había sido citado por la justicia, ni siquiera, para declarar como testigo.

La causa. El ex policía quedó procesado en la causa Bettini Bearzi luego de que la Sala III de la Cámara Federal de La Plata confirmara los procesamientos de Jaime Lamont Smart, Miguel Osvaldo Etchecolatz y Eduardo Gargano. En ese fallo el tribunal sostuvo que la muerte de Bettini, quien ingirió una pastilla de cianuro, constituye un crimen de lesa humanidad y encuadra en la figura de homicidio.

El hecho ocurrió el mediodía del 9 de noviembre de 1976 en 4 bis, entre 528 y 530 de Tolosa, donde Bettini, de 19 años, y Luis Eduardo Sixto Bearzi habían concurrido a una cita. Sin embargo, cuando llegaron los estaba esperando la Policía Bonaerense. Bearzi fue ultimado a disparos y Bettini tomó el veneno antes de ser detenido.

“Bettini actuó coaccionado como consecuencia de los medios violentos -e ilegales- desplegados por parte de las fuerzas represivas durante el operativo, quedando su intervención circunscripta a decidir entre el suicidio o a ser, muy presumiblemente, detenido por la Policía provincial e ingresado al circuito represivo que se encontraba activo en la época", señalaron los jueces en el fallo.

También dijeron: "la decisión de suicidarse fue realizada con una proporcionalidad ajustada al estado de necesidad justificante, ya que con ella no solo buscó evitar padecer tormentos físicos y psíquicos, sino también ser instado a delatar a terceras personas, las cuales eventualmente podían ser aprehendidas e ingresadas al mismo circuito represivo para ser torturadas y muy factiblemente, asesinadas como lo sería él".

Desde hace tiempo la fiscalía insistía en la detención de Garachico por ese hecho, ya que “en los legajos decía que en el operativo habían participado el COT, que dependía de Etchecolatz, y el servicio de calle de la Unidad Regional, de la que él era jefe”, señalaron fuentes judiciales.

El homicidio de Marcelo inició una cadena de secuestros en la familia Bettini. Pero aunque los sobrevivientes iniciaron una investigación en un único expediente por todas las víctimas de la familia, el asesinato del hermano del embajador de España fue separada en la causa 29 y el resto de los hechos unificados en la causa por La Cacha, el centro clandestino de detención de Olmos, recientemente elevada a juicio.

Por Pablo Roesler - pabloroesler@gmail.com

Circuito Camps: un imputado seguirá preso, pero en su casa

Se trata del ex policía Eros Amilcar Tarela, uno de los acusados en el proceso de La Plata. La Cámara de Casación le otorgó el beneficio por sus problemas de salud.

pabloroesler@gmail.com

El ex policía Eros Amilcar Tarela, imputado junto a otras 24 personas en el juicio por el Circuito Camps, donde se ventilan los crímenes de lesa humanidad cometidos contra 280 víctimas en esa red de centros clandestinos de detención manejados por la Policía Bonaerense durante la dictadura, fue beneficiado con la prisión domiciliaria por los problemas de salud que lo aquejan.

La atenuante a la detención fue resuelta por la Cámara Nacional de Casación Penal que tuvo en cuenta los problemas de salud del imputado y anuló la resolución del Tribunal Oral en lo Criminal Federal 1 de La Plata, que había enviado al policía a la Unidad Penitenciaria de Ezeiza.

Tarela es un oficial retirado de la Policía de la provincia de Buenos Aires de 75 años, domiciliado en Méndes de Andes N° 1.793 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que cuando debió presentarse en el juicio que se realiza en el ex tetro de la Amia (4 entre 51 y 53) lo hizo acompañado de una enfermera y conectado a un tubo de oxigeno para asistir su respiración.

Está acusado de ser jefe de una de las patotas del centro clandestino Puesto Vasco, donde fue visto por sobrevivientes en la sala de torturas. Y es uno de los 21 policías, tres militares y un civil imputados en el juicio.

En el debate, Tarela fue uno de los que abonó la versión de Miguel Etchecolatz que asegura que la beba Clara Anahí, la nieta de Chicha Mariani, murió en el ataque a la casa de calle 30, entre 55 y 56, el 24 de noviembre de 1976.

Al ampliar declaratoria el 9 de octubre pasado, el policía aseguró en el juicio que el coronel Enrique Rospide, asesor de inteligencia del jefe de la policía en la dictadura, Ramón Camps, le había dicho que negarían la muerte de la beba: “Le pregunté porqué no se decía la verdad. Me dijo algo que no esperaba: el Ejercito no mata bebés en combate”. Esa versión fue dementida en la anteúltima audiencia por un testigo que vio cuando sacaban a la bebe de la casa.

El beneficio se conoció hoy, mientras dura el cuarto intermedio dispuesto por el TOF 1 hasta el 7 de mayo próximo, cuando se retomen las audiencias.

sábado, 21 de abril de 2012

La dictadura en las fábricas y el secuestro de un obrero de YPF

La testigo Estela de la Cuadra recordó en el juicio la captura de su hermano sindicalista Roberto José, y abundó en las relaciones entre las empresas de la regíón y la represión. La mujer seguirá declarando sobre otros seis integrantes de su familia desaparecidos durante la dictadura militar.
 
Con el recuerdo del secuestro de su hermano Roberto José, la testigo Estela de la Cuadra introdujo en el juicio por el Circuito Camps la relación entre las empresas de la región, la burocracia sindical y la dictadura militar. En la última audiencia del debate, la mujer comenzó su testimonio en el que relatará el secuestro y desaparición de siete integrantes de su familia, y que quedó suspendido hasta la próxima jornada del juicio.

Estela de la Cuadra comenzó a hablar cerca de las 20 del martes pasado, en el final de la última audiencia del juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en seis centros clandestinos de detención bajo el mando de la Policía Bonaerense en la dictadura en el que se investigan responsabilidades de 26 imputados por hechos cometidos contra 280 víctimas.

Comenzó señalando la tragedia que sufrió su familia, sobre la que testimoniará en el debate: “Tengo familiares desaparecidos. El primero fue mi hermano Roberto Jose de la Cuadra que permanece desaparecido; mi hermana Elena de la Cuadra, que fue secuestrada embarazada y tuvo una hija llamada Ana; mi cuñado Héctor Baratti; mi conconcuñado Juan Raúl Bourg; con mi marido (Gustavo Fraire) fue secuestrado también mi hijo que después me lo devolvieron. Yse robaron mi casa, hasta hoy”.

De todos ellos, Baratti es el único que “apareció”, explicó la testigo: “Fue arrojado al mar en un vuelo de la muerte y fue identificado por Antropología Forense”.

De la Cuadra comenzó la extensa lista de desapariciones recordando el secuestro de su hermano Roberto José, secuestrado la noche del 2 de septiembre de 1976 luego de una reunión sindical que había organizado con un compañero de trabajo en la destilería de YPF y un despedido de la línea 520, una empresa de colectivos local.

“Roberto José ya era casado, tenía un bebe y su propio hogar, hizo una reunión sindical en casa de mis padres y concurren a ella Raúl Bonafini (hijo de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini), compañero de trabajo en YPF y otro compañero que es Daniel San Pedro”, recordó la mujer el relato que sus padre le hicieron de ese día.

La mujer contó que Roberto “había volanteado ese día o el anterior contra la extensión horaria en YPF, porque eran seis horas de trabajo y con la dictadura vuelven a poner ocho horas y perdieron la insalubridad (…) Volantea en el baño y cuando sale lo ve el delegado del SUPE de su sección”.

“Eso es lo que estaban charlando –siguió De la Cuadra- y se suma además que había habido gente preguntando por él en el barrio. Entonces Raul Bonafini le pregunta: ‘¿Roberto que domicilio tenés en YPF?. Y el le dice: 'este'. Y Raúl le contesta: ‘entonces qué hacemos acá’”.

La reunión fue suspendida, explicó la mujer, pero su hermano se había llevado el auto de su padre y cuando volvió para devolverlo, fue capturado.

“Nosotros vivíamos en 65 esquina 12, en un edificio. Y cuando llega lo secuestran. Pero una hora antes había llegado la patota a casa preguntando por él, y como papá y mamá no le decían nada”, relató.

En ese momento comenzó la búsqueda. Cuado la madre del desaparecido (una de las fundadoras de las Abuelas de Plaza de Mayo, Alicia “Licha” de la Cuadra) salía hacia la casa de su consuegro, el hombre llegó a su casa diciendo que habían sufrido un operativo y que habían secuestrado a Gladis, la esposa de Roberto José. La mujer, explicó De la Cuadra, permaneció 10 días desaparecida y tras ser liberada quedó afectada.

“Roberto José fue visto en comisaría quinta en enero de 1977. La primer noticia que tenemos la manda mi hermana Elenita a través de una compañera de cautiverio que había salido. En el mensaje decía que que el embarazo seguía y que mi hermano y mi marido también estaban ahí. Esto es fue hacia mayo del '77. Miguel Laborde dice, más tarde en su testimonio en el juicio a las juntas, que vio también a Roberto José ahí”.

Empresas y represión. El testimonio de De la Cuadra aportó información sobre el contexto del sindicalismo y la represión sobre los trabajadores fabriles de la región en el primer año de la dictadura, lo que fundamentó con testimonios y documentos de inteligencia de la ex Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (Doppba) a los que accedió cuando fueron desclasificados y entregados en custodia a la Comisión provincial por la Memoria, de 54, entre 4 y 5.

“Cuando yo pido los documentos sobre mis familiares (en la Comisión por la Memoria) y descubro que estaba fichado Roberto y había un documento que venía de Buenos Aires, de la superintendencia de la Policía Federal, donde lo sindican como responsable de las FAP, Fuerzas Armadas Peronistas, y que su casa funcionaría como un lugar de encuentro de distintos militantes, en la que era acompañado por su mujer”, explicó la mujer.

Según detalló, el informe asegura que a la casa de su hermano concurrían activistas y trabajadores, entre los que mencionaban a Daniel San Pedro, como a “un revoltoso de la 520”. Y aclaró: “Estos documentos son de mediados de agosto de 1976 y a Roberto lo secuestran el 2 de septiembre. Hay una comunicación de Dippba que dice que fuerzas de seguridad lo habían detenido a Roberto José”.

“Yo no sabía porqué a mi hermano lo sindicaban como de las FAP –siguió la testigo-. Entonces en el archivo de la Dippba pedí lo que hay de UTA (Unión Tranviaria Automotor). Y ahí entendí: mi hermano fue obrero de la 520 y participó de las manifestaciones del año 1974 y 1975 que en La Plata fueron muy grandes. Y veo en esas manifestaciones una gran participación de activistas de las FAP y de ahí me explico por que lo identificaron como integrante de esa organización, porque de hecho no lo era”, detalló.

La mujer explicó que “relacionado a los archivos y la gente de la 520 (…) que estén o no trabajando en la línea son secuestrados”. Y dijo: “Me encontré con el testimonio de un chofer de micros, Pedro Luis Tagliarini, que lo da en el Juicio por la Verdad y dice que fue secuestrado en la 520 (…) Y cuenta también que él sabía que en el paro del año 1975, (el entonces gobernador) Victorio Calabró había pedido las libretas de trabajo de 13 choferes de la 520. Muchos de los choferes que cuyas libretas de trabajo terminaron en manos de Calabró han desaparecido. Unos asesinados otros liberados, otros en la unidad 9”.

Fue así que De la Cuadra halló el vinculo del secuestro de su hermano con el sindicalismo. “En la Dippba está clara la mecánica que tenían en la destilería YPF de La Plata, la relación de los sindicatos con la administración de la destilería y con el jefe de seguridad de la zona, que era el mayor Basi Galuppi”, disparó.

En esos archivos encontró explicaciones: “A partir de que suponen que va a haber un atentado con el que van a volar la destilería, (en YPF) programan una reunión con el jefe de seguridad de la planta, con el secretario adjunto del SUPE de Ensenada, que era Sicardi, y con el administrador de la planta. Porque Sicardi tenía una lista para proveer una lista de obreros revolucionarios subversivos. Está todo escrito por ellos, es increíble”.

En su relato, también develó que en la Dippba a “un integrante de la Triple A (grupo parapolicial Alianza Anticomunista Argentina) en la seguridad de YPF: Ciro Ahumada estaba en la seguridad de YPF. Él había estado muy cercano a Oscinde”.

La mujer elaboró una lista de trabajadores de la línea 520 y de YPF desaparecidos y destacó el secuestro de Daniel San Pedro, en Mar del Plata en junio de 1978 y de Raúl Bonafini el 6 de diciembre de 1976 en La Plata.
Por Pablo Roesler - pabloroesler@gmail.com

jueves, 19 de abril de 2012

Testimonios y el recuerdo de detenidos-desaparecidos

Un sobreviviente recordó su encuentro en cautiverio con tres militantes comunistas secuestrados en centros clandestinos. Piden nuevas medidas por Ana Teresa Diego.Los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 de La Plata 
“A nosotros nos van a matar. A vos posiblemente no. Si volvés al Astillero y si encuentran mis huesos, yo quiero que estén en la puerta del taller de estructura. Ese es mi mundo: mis compañeros”.  

El pedido del desaparecido Eduardo Roberto Bonín quedó resonando para siempre en la memoria del sobreviviente de la dictadura Diego Barreda, uno de los cinco testigos que hablaron en la última audiencia del juicio por el Circuito Camps. 

En la jornada también testificaron los familiares Carlos Renato De Angelis y Dolores Enriqueta Corona y la ex detenida Angélica Campi. También comenzó su declaración Estela De La Cuadra, hija de una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo e integrante de una familia platense diezmada.Al inicio de la audiencia realizada ayer en el ex teatro de la Amia, ubicado en 4 entre 51 y 53, los querellantes pidieron al Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 que oficie a la Cámara Federal de Buenos Aires el pedido del informe sobre el hallazgo de los restos de Ana Teresa Diego, por quien pedirán que su caso se juzgue por el delito de homicidio (ver nota relacionada).“Esto yo ya lo declaré como cinco veces, pero bueno, lo voy a decir igual”, comenzó Diego Barreda su declaración y contó a los jueces que fue secuestrado el 14 de julio de 1978 en Ringuelet cuando volvía de trabajar. 

Explicó que fue llevado directamente al pozo de Quilmes (donde había funcionado la Brigada de Investigaciones de la Policía) donde lo torturaron con picana. Luego fue derivado al Pozo de Banfield (también Brigada de Investigaciones), donde le sacaron fotos y lo derivaron a la comisaría Octava de La Plata, una seccional que funcionó en dictadura como lugar previo a la legalización de los detenidos.Si bien la fecha de su secuestro no está aún siendo considerada en el debate y el circuito de centros que realizó el detenido no es el que está en juicio, el testimonio de Barreda fue clave para identificar a tres víctimas del Circuito Camps: Héctor Baratti, Ricardo Bonín, Humberto Fraccaroli.Barreda contó que a la comisaría Octava de La Plata, ubicada en avenida 7 y 74, fue llevado para ser “engordado” y cuidado para su posterior blanqueo. En una de las celdas ubicadas en el sector trasero de la seccional, donde se alojaban los detenidos ilegales, fue donde compartió cautiverio unas horas con los tres militantes del Partido Comunista Marxista Leninista (PCML) detenidos desaparecidos.Barreda contó que con quien más hablaba era con Bonin, quien era delegado del Astillero Río Santiago, donde él había trabajado. 
Fue en esas charlas que Bonin le pidió que si sobrevivía que buscara sus restos y le contó que hacía 18 meses que estaban detenidos.Baratti, Bonín y Fraccarolli fueron secuestrados el 24 de febrero de 1977 alrededor de las 20.30, cuando se encontraban en una reunión con en el consultorio odontológico de Norma Estela Campano, ubicado en la calle 33 entre 24 y 25. Hubo un inmenso operativo de la policía que intimó a que salgan los que estaban en el consultorio. Así lo hicieron y fueron detenidos. 

Entre los secuestrados también estaba Elena De La Cuadra. Todos desaparecieron y sólo fueron hallados los restos de Baratti.Tras ser legalizado en la Comisaría Octava, Barreda fue juzgado por un concejo de guerra y luego por la justicia federal, y enviado a la Unidad 9 de La Plata, de donde salió en 1979.Sobre Banfield, recordó que “era una especie de depósito de gente a la espera de la disposición final”, y contó que compartió cautiverio con Rodolfo Nanni y con la uruguaya María Artigas de Moyano, quien estaba embarazada y parió hijo en ese centro clandestino. 
Esa mujer le contó que había tenido una beba y que la buscara si lo liberaban.Testigos. En la audiencia también hablaron Carlos Renato De Angelis, quien recordó la detención de su primo, el médico cardiólogo Rubén De Angelis y su esposa, la pediatra María Delia Garín, quien trabajaba en la Clínica San Ramón. Ambos se encuentran desaparecidos desde el 13 de enero de 1977.También declaró Dolores Enriqueta Corona, quien contó que su hermano Carlos José, oriundo de Tres Lomas, fue secuestrado en la calle, cerca de Plaza Moreno, a mediados de enero de 1977.La testigo contó que a los datos los conocía por el testimonio de Amalia Chambo, quien ante la CONADEP declaró que había compartido cautiverio con la víctima en la Brigada de Investigaciones de La Plata (BILP), donde también estuvo con David Aleksoski.

 La ex detenida Angélica Campi también habló en la audiencia y contó su propio secuestro y la desaparición de Guillermo Almarza, el 8 de febrero de 1977. Campi y Almarza eran novios y fueron detenidos en 49 entre 6 y 7, en la puerta de un comercio.La mujer contó que fue llevada a la Brigada, en 55 entre 13 y 14 y luego al Destacamento de Arana. Campi estuvo en Arana unos cuatro días, y luego fue llevada nuevamente a la Brigada, en donde permaneció detenida hasta el 27 de marzo de ese año.A Guillermo Almarza, contó, no lo volvió a ver desde el primer día que estuvo en Arana. Y recordó que sus restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense.

La última testigo fue Estela De La Cuadra, quien comenzó con su relato avanzada la noche y tuvo que ser suspendido hasta la próxima audiencia.El eje de su testimonio son sus siete familiares desaparecidos: su hermano Roberto José, su hermana Elena -embarazada de cinco meses- y su esposo Héctor Baratti, su marido Gustavo Fraire, su concuñado, Juan Raúl Bourg y su esposa, Alicia Rodríguez de Sáenz, todos desaparecidos entre 1976 y 1977.

Por Pablo Roesler - pabloroesler@gmail.com

miércoles, 18 de abril de 2012

Pedirán condenas por el homicidio de Ana Teresa Diego

 La querella que representa a su madre, Zaida Franz, pidió a la Cámara Federal porteña la certificación del hallazgo de los restos para cambiar la carátula de su caso. Declararon cinco testigos y el debate se suspendió hasta mayo.
La querella que representa a su madre, Zaida Franz, pidió a la Cámara Federal porteña la certificación del hallazgo de los restos para cambiar la carátula de su caso. Declararon cinco testigos y el debate se suspendió hasta mayo.

Los restos de Ana Teresa Diego fueron encontrados. Y en el proceso que se realiza en La Plata los querellantes pedirán que los responsables de su secuestro sean acusados también por asesinato. Es que luego del hallazgo de los restos de la estudiante de Astronomía de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) desaparecida durante la última dictadura militar, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 (TOF1) aceptó el pedido de la abogada Guadalupe Godoy para gestionar a la Cámara Federal de Capital Federal la certificación del hallazgo realizado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que les permita pedir la ampliación por el delito de “homicidio”.

El pedido fue realizado y aceptado en la audiencia del martes del juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos contra 280 víctimas en los centros clandestinos del Circuito Camps, que se realiza lunes y martes en 4, entre 51 y 53, donde el TOF1 juzga las responsabilidades de 25 policías, tres militares y un civil. En la misma jornada declararon cinco testigos y el debate se suspendió hasta mayo.

Los restos de Ana Teresa Diego, desaparecida el 30 de septiembre del 1976 cuando salía de la facultad, fueron hallados por el EAAF en tumbas nn el cementerio de Avellaneda, tal como Diagonales.com informó el 12 de abril pasado. Luego de la identificación por comparación de ADN, los antropólogos elevaron el informe a la Cámara Federal que ahora debe realizar el trámite judicial que certifique esa identificación.

“Luego del hallazgo pedimos al tribunal que se oficie a la Cámara Federal de Capital Federal para que remita la declaración judicial respecto de Ana Teresa Diego", explicó la abogada Godoy, de la querella que representa a la madre de la víctima, Zaida Franz.

En la misma audiencia, el tribunal que preside Carlos Rozanski e integran Roberto Falcone y Mario Portela, aceptó el pedido.

La solicitud, además, apunta a acusar por homicidio a los secuestradores, torturadores y desaparecedores de Ana Teresa Diego. “Vamos a pedir una ampliación por el delito de homicidio en los casos en los que el EAAF halla encontrado los restos”, detalló Godoy, tal como ya solicitó en el juicio.

Los resptos de Diego fueron identificados recientemente y la información fue confirmada a Diagonales.com el 12 de abril pasado por el decano de Astronomía, Adrián Brunini. La noticia causó conmoción en la comunidad educativa platense, que el pasado 22 de marzo le había rendido homenaje en los jardines del Observatorio, con el descubrimiento de una placa en su memoria.

Además, el nombre de la estudiante oriunda de Bahía Blanca quedó resonando en la memoria colectiva cuando la presidente Cristina de Kirchner mencionó su nombre a propósito de la decisión de la Unión Astronómica Internacional de llamar “Anadiego” a un asteroide.

Luis Martorelli, docente de la unidad académica, y el último compañero que vio a Ana con vida, dijo a este diario digital sentirse shockeado con la noticia: “Es una extraña sensación de alegría y tristeza”.

Por Pablo Roesler - pabloroesler@gmail.com

lunes, 16 de abril de 2012

"Al fin apareció alguien que dice que vio sacar a la nena viva”

Chicha Mariani festejó el testimonio de un conscripto que vio a un hombre llevarse a un bebé envuelto en una manta después del ataque militar a la casa de calle 30 entre 55 y 56, el 25 de noviembre de 1976.

Chicha Mariani escucha atenta al ex conscripto que brindó testimonio desde Bolivia
Por Miguel Graziano
 
“Es un testimonio que he esperado durante tantos años, que alguien dijera la verdad, que alguien dijera lo que vio”, afirmó hoy María Isabel Chorobik de Mariani –Chicha Mariani–, fundadora de Madres de Plaza de Mayo y de la fundación Anahí, luego de que un ex conscripto platense que el 25 de nombre de 1976 hacía el Servicio Militar Obligatorio en el Regimiento 7 de La Plata revelara que vio el momento en que un hombre de civil se llevaba a un bebé envuelto en una manta de la casa de la que fue robada Clara Anahí.

Juan Carlos Elso, quien jugaba al fútbol en Gimnasia y Esgrima La Plata cuando lo llamaron a hacer la conscripción, declaró hoy en el juicio que se le sigue a 26 represores por el Circuito Camps y a través de una video conferencia que se realizó desde Cochabamba, en Bolivia.

Feliz porque "al fin apareció alguien que dice que vio sacar a la nena viva”, Chicha dijo que ahora se sabe que “la nena está (viva) y esta demostración se la debo a este muchacho que desde tan lejos ha hecho esta magnífica obra. Espero que los demás soldados que vieron y saben que hablen, que digan, que ayuden”.

Chicha destacó que Elso “es el segundo” conscripto en declarar lo que vio. Y contó que “ayer leí en el diario que otro soldado declaró en Tucumán” en una causa por delitos de lesa humanidad.
“Si queremos mejorar el país realmente. Si queremos sanar todas las heridas y sanar la suciedad que está andando por ahí. Bueno: hay que hablar, hay que decir, hay que trabajar para sacar la verdad a la luz”, afirmó.

La fundadora de la asociación Madres de Plaza de Mayo y de la fundación Anahí, explicó que “todo lo que dijeron hasta ahora son patrañas”. El testimonio del ex conscripto “tira por tierra todas las mentiras de todos los represores, incluido (Miguel Osvaldo) Etchecolatz, quien acaba de decir meses pasados que la nena murió incinerada. Vamos a ver qué dice ahora ante este testimonio tan veraz, tan humano, que me costó 34 años en llegar a él... porque yo sabía que había un soldado que sabía…”, contó.

Chicha explicó que el testigo “creía que había dejado los datos”, pero recién lo pudieron ubicar luego de que, el día de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre pasado, un sobrino del testigo se presentara en la Asociación Anahí y les dijera que su tío sabía lo que había pasado.

“Lo que me queda de vida no me va a alcanzar para agradecer a esta gente que, venciendo los miedos, que los tiene, lógico, me han ayudado en este momento tan crucial. Había que decir la verdad. Ojalá todos digan la verdad ahora y ayuden a sanar estas almas sufrientes que hemos tenido que sobrevivir a tanto dolor”, describió.

El 24 de noviembre de 1976 la dictadura militar realizó un operativo en una vivienda ubicada en calle 30 entre 55 y 56, en donde funcionaba una imprenta de Montoneros, escondida en una doble pared del fondo. Mataron a todos los que estaban en la casa y se robaron a la beba, que sobrevivió a las balas por milagro. Aquel día, Chicha comenzó a una búsqueda que aún no termina.

Un ex conscripto contó como vio que se llevaban a Clara Anahí Mariani

 Estuvo apostado en el portón de la casa de calle 30 el día del ataque. Declaró desde Bolivia a través de una teleconferencia. Dijo haber visto cuando sacaban a un bebé. La alegría de Chicha Mariani.

Juan Carlos Elso jugaba al fútbol en Gimnasia y Esgrima La Plata antes de hacer la conscripción (foto: Esteban Martirena)

Un ex conscripto platense que hacía el Servicio Militar Obligatorio en el Regimiento 7 de La Plata reveló hoy que fue testigo del momento en que un hombre de civil se llevaba a un bebé envuelto en una manta de la casa de la que fue robada Clara Anahí, el 25 de nombre de 1976. “Es un testimonio que he esperado durante tantos años, que alguien dijera la verdad, que alguien dijera lo que vio”, afirmó su abuela, María Isabel Chorobik de Mariani –Chicha Mariani–, fundadora de Madres de Plaza de Mayo y de la fundación Anahí.

Juan Carlos Elso, jugaba al fútbol en Gimnasia y Esgrima La Plata en 1975, cuando lo llamaron a hacer la conscripción, y declaró hoy en el juicio que se le sigue a 26 represores por el Circuito Camps y a través de una video conferencia que se realizó desde Cochabamba, en Bolivia.

El testigo vive en Potosí, donde es director técnico de fútbol infantil, y habló ante la presencia del cónsul argentino en Cochabamba, Daniel Horacio Baleirón, y el juez Carlos Rozanski, mientras que en La Plata los jueces Roberto Falcone y Mario Portela quedaron a cargo del debate.

Elso contó que lo llevaron al tiroteo y recordó que, media hora después de que las fuerzas conjuntas tiraran unos explosivos antitanque, un cabo le ordenó que fuera de consigna en la puerta del garage de la casa de calle 30 entre 55 y 56.

“Había una citroneta agujereada”, describió y afirmó que, estando en aquel lugar, vio salir a un hombre de civil, de pelo largo, claro y enrulado, cargando un bulto que era un bebé envuelto en una manta.

El testigo fue más preciso. Dijo que se dio cuenta que la carga era un bebé por la forma en que era llevada y dijo que la colcha con la que había sido arropada la criatura era de color fucsia con detalles de color verde.

Agregó que el desconocido llevó al bebé a una camioneta que no era del Ejército Argentino, o que al menos no estaba identificada, y que se retiró de inmediato del lugar.

Elso explicó que primero estuvo de consigna en una casa de la vuelta y luego en la puerta del garage de la vivienda en donde, en una doble pared del fondo, funcionaba la imprenta de Montoneros. “No me aguantaba la curiosidad y entonces entraba y salía de la casa”, afirmó. Y dijo que llegó a ver las piernas de un hombre muerto.

Además, afirmó que hay más testigos que saben lo ocurrido y nombró al cabo primero Bazán, el jefe de enfermería al que él reportaba. “Estabamos en el rancho y los comentarios que habían era que no se explicaban cómo el bebé había salido ileso después de tanto tiroteo. Ahí relacioné lo que había visto”, aseguró.

“No encontrábamos explicación, porque el cabo Bazán había dicho que el bebé estaba vivo, que estaba bien”, describió.

Informe: Pablo Roesler - @pabloroesler

sábado, 14 de abril de 2012

Casos de mujeres embarazadas que llegan a juicio

María Adelia Garín de De Angelis. Fue secuestrada por fuerzas de seguridad el 13 de enero de 1977 alrededor de las 21 hs. en la clínica donde trabajaba en Quilmes, estaba embarazada de dos meses. El 11/02/1977 es trasladada a Comisaría 5º, donde permaneció hasta el  1/4/1977, proveniente del centro clandestino conocido como “Destacamento de Arana”. En mayo de 1977, el obispo Emilio Graselli les informó a los padres de María Adelia que su hija figuraba en las listas proporcionadas por el Ejército como detenidos hasta el 25/4/77. La fecha que mencionó Graselli coincide con el día en que se llevaron a María Adelia del Pozo de Banfield, según lo testimoniado por la ex detenida-desaparecida, Adriana Calvo. Los restos de María Adelia fueron encontrados en una fosa común en el Cementerio de Avellaneda en 1992. Su hijo, que debió nacer en agosto de 1977, continúa desaparecido.  




Silvia Amanda González de Mora. Fue secuestrada el 1 de diciembre de 1976 junto a su esposo Juan Carlos Mora. Entre el 1 y el 16 de diciembre del mismo año fue vista en el Destacamento de Arana; luego fue trasladada a la Comisaría 5ta de La Plata junto a María Hebelia Sanz. La criatura que Silvia estaba esperando presuntamente podría haber nacido desde fines de mayo hasta los primeros días de junio del año 1977.






Silvia Graciela Muñoz  Barreiro. Fue secuestrada el 23 de diciembre de 1976 en la ciudad de La Plata. Pensaba llamar Ramiro o Mariana al bebé que esperaba. Por testimonios de sobrevivientes, pudo saberse que la joven permaneció detenida en la Comisaría 5° de La Plata y en los CCD "Pozo de Arana", "Pozo de Banfield" y "La Cacha".



 

 

 

Elsa Lilia Cicero de Sobral fue secuestrada el 1 de diciembre de 1976, cuando estaba embarazada de aproximadamente 3 meses. El operativo se produjo en el estudio de arquitectura que su marido, Guillermo Ramón Sobral, tenía junto a dos socios, en la calle 17 nº 1105 de La Plata. Elsa estaba embarazada de entre 3 y 4 meses, permaneció secuestrada en la Comisaría 5º de La Plata por lo menos durante la segunda quincena de diciembre de 1976. Tanto Elsa Lilia Cicero como su esposo Guillermo Ramón Sobral y el hijo de ambos, que debió haber nacido entre mayo y junio de 1977, permanecen desaparecidos.



 

 

Elena De la Cuadra fue secuestrada el 22 de febrero de 1977, aproximadamente a las 21 hs., por hombres uniformados y armados, con vehículos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, quienes rodearon la manzana y arrojaron gases lacrimógenos en el consultorio odontológico de la Dra. Norma Campano, ubicado en calle 33 nº 1496 de La Plata. En ese operativo, Elena embarazada de 5 meses fue junto a su pareja, Héctor Baratti, y cuatro personas más. Según diferentes testimonios, el 16/07/1977 Elena De la Cuadra dio a luz su hija, a quien llamó Ana Libertad, mientras permanecía secuestrada ilegalmente en la Comisaría Quinta de La Plata. Toda la familia continúa desaparecida.



 

Mirta Graciela Manchiola tenía 22 años y estaba embarazada de aproximadamente seis meses cuando fue secuestrada el 5 de noviembre de 1976, en la vía pública en La Plata, cuando iba camino a encontrarse con su marido, Guillermo Enrique Otaño. Entre el 6 y el 13 de noviembre de 1976, fue vista en cautiverio en el centro clandestino de detención de la Comisaría 5º. Tanto Mirta Graciela Manchiola y Guillermo Enrique Otaño como el bebé de ambos, que debió nacer entre enero y febrero de 1977, permanecen desaparecidos.



 

 

 

Inés Beatriz Ortega. Fue secuestrada el 21 de Enero de 1977 en Quilmes, junto a su compañero Rubén Leonardo Fossati, por fuerzas de seguridad vestidas de civil. Inés estaba embarazada de 7 meses, el 12 de marzo de 1977 dio a luz un varón al que llamó Leonardo. El parto fue asistido por el médico policial Jorge Antonio Bergés. En el mes de marzo de 2004 un joven con dudas sobre su identidad y datos que certificaban que no era hijo de quienes lo habían criado, se acercó a la Filial La Plata de Abuelas de Plaza de Mayo. En noviembre de 2004 se realizó los análisis correspondientes y el 11 de agosto de 2005 los resultados confirmaron que Leonardo era el hijo de Inés y Rubén.


 

 

Diana Beatriz Wlichky de Martínez fue secuestrada el 24 de diciembre de 1976, cuando estaba embarazada de entre tres y cuatro meses. Fue vista por sobrevivientes en la Brigada de Investigaciones 2da de Lanús, en la Comisaría 5° de La Plata, en la Guardia de Infantería de La Plata y en el CCD "Pozo de Arana". Pensaban llamar Emiliano al bebé que esperaban si era varón. Ella y el/la niño/a que debió nacer en cautiverio permanecen desaparecidos.







Liliana Amalia Galarza. Fue secuestrada entre el 18 y el 23 de noviembre de 1976, en las calles de La Plata. En ese momento, tenía cuatro meses de embarazo. Entre fines de 1976 y comienzos de 1977, Liliana fue alojada en la Brigada de Investigaciones de La Plata, en donde estaría secuestrada hasta su desaparición, en noviembre de 1977. El 3 de abril de 1977 nació su hija María Mercedes, a los 6 meses fue entregada a sus abuelos.




Nora La Spina. Ella y su pareja, Jorge Cena, fueron secuestrados entre el 14 y el 20 de noviembre de 1976 en su domicilio de la ciudad de La Plata. Nora estaba embarazada a término. Estuvo detenida en la Comisaría 5°, en la Brigada de Investigaciones de La Plata y en la Guardia de Infantería de 1 y 60 de la misma ciudad. Nora dio a luz una niña a la que llamó Mariana en la Comisaría 5° de La Plata. Jorge fue asesinado el 31 de diciembre de 1976, sus restos fueron exhumados en 1985 en el cementerio de Boulogne. La joven y su hija que nació en cautiverio continúan desaparecidas.



Graciela Quesada. Graciela fue secuestrada el 17 de marzo de 1977 en la vía pública en la ciudad de La Plata, estaba embarazada. Permaneció detenida en la Brigada de Investigaciones de La Plata, en la Comisaría 5° y en el CCD "La Cacha", y que se encontraba embarazada. Ella  y el/la niño/a que debió nacer en cautiverio permanecen desaparecidos.

viernes, 13 de abril de 2012

El juicio por los crímenes de la Cacha ya tiene tribunal

 La causa quedó en manos del Tribunal Oral en lo Criminal Nº2 de La Plata. El expediente investiga secuestros, torturas, desapariciones y apropiación de bebés cometidos en 1977 en el centro de detención clandestino que funcionó en Olmos durante la dictadura.
La Cacha, sinónimo del terror

La causa por los crímenes cometidos en La Cacha quedó en manos del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº2 de La Plata, para ventilar ventilar los hechos ocurridos en 1977 y que involucran a 18 imputados por más de 130 casos de privación ilegítima de la libertad, tormentos y apropiación de hijos de desaparecidos, ocurridos en el centro clandestino de detención que funcionó en Lisandro Olmos.

El expediente, con carátula “Arias Duval, Alejandro Agustín; Di Pasquale, Jorge Héctor; Romero Pavón, Carlos María y otros s/ homicidio, privación ilegal de la libertad, tormentos y sustracción de menores”, fue radicado por el TOCF Nº2, integrado por los jueces Jorge Micheli, Nelson Jarazzo y Alejandro Esmoris.

La causa había sido elevada a fines de marzo por el juez federal Manuel Humberto Blanco, que llevó adelante la investigación tras la acusación presentada por los fiscales Marcelo Molina, Hernán Schapiro y Gerardo Fernández.

Por su parte, los querellantes en la causa dijeron a Diagonales.com que consideran que el tribunal podría delegar el expediente al TOCF Nº1 debido a la conexión entre los hechos, las víctimas y los imputados de esta causa y las del Circuito Camps, el Pozo de Banfield y el Pozo de Quilmes, entre otras, que el tribunal presidido por Carlos Rozanski ya tiene en sus manos.

La Cacha. Por ese centro clandestino que funcionó entre febrero de 1977 y noviembre de 1978 pasaron más de doscientas personas, como Laura Carlotto (hija de la Abuela de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto); Antonio Bettini (padre del embajador en España, Carlos Bettini) y su suegra y Raúl y Jorge Bonafini.

El centro clandestino fue destinado para maternidad clandestina, la detención y desaparición de personas dependía de Inteligencia del Ejército y debe su nombre al personaje infantil La Bruja Cachavacha que tenía una escoba capaz de hacer desaparecer lo que barría.

El campo de concentración funcionó en los galpones de la vieja planta transmisora de Radio Provincia, ubicada junto al Penal de Olmos (Ex Unidad Penitenciaria 8), entre las calles 191, 196, 47 y 52 (vías del ferrocarril Belgrano), para lo que antes fue transferida al Servicio Penitenciario por un decreto firmado por el gobernador bonaerense de la dictadura, general Ibérico Saint Jean, y su ministro de Gobierno Jaime Smart, ambos imputados en la causa.

De acuerdo a las investigaciones de Abuelas de Plaza de Mayo, además de ser un centro de detención, fue también maternidad clandestina para detenidas desaparecidas embarazadas. Por allí pasaron Ana María Rosa Tolosa, Cristina Lucía Marrocco, Olga Noemí Casado, Laura Estela Carlotto, María Elena Isabel Corvalán, Susana Beatriz Pegoraro, Adriana Leonor Tasca, Elisa Elvira Cayul y Graciela Irene Quesada Ayub.

Imputados. Además del ex gobernador de facto y su ministro de Gobierno, en el juicio serán sentados en el banquillo de los acusados el jefe del destacamento 101 de Inteligencia del Ejército, coronel Alejandro Agustín Arias Duval; los capitanes del Ejército Carlos del Señor Hidalgo Garzón; Jorge Héctor Di Pasquale y Gustavo Adolfo Cavicio.

También serán enjuiciados el capitán de Infantería Ricardo Armando Fernández; el Teniente Luis Orlando Perea; Roberto Armando Balmaceda; Emilio Alberto Herrero Anzorena, Carlos María Romero Pavón, Anselmo Pedro Palavezzatti y el marino Juan Carlos Herzberg.

La imputación alcanzó también a personal civil de inteligencia como Raúl Ricardo Espinoza, Claudio Raúl Grande y Rufino Batalla y a los agentes del servicio penitenciario bonaerense Isaac Crespín Miranda y Héctor Raúl Acuña.

Por Pablo Roesler pabloroesler@gmail.com   @pabloroesler

jueves, 12 de abril de 2012

Depresión y psicósis hasta poder investigar sobre la desaparición de su hermana

Después le llegó el turno a Mirta Graciela Gonzalez. Familia de la Provincia de Tierra del Fuego, su hermana Silvia se puso de novia con Juan Carlos Mora, en la misma ciudad de Río Grande, donde ellos militaban; Mirta no participaba, tenía 15 años en ese momento. Meses después del golpe de estado, la pareja decide casarse e irse a vivir a una pensión en La Plata. 

Silvia estaba terminando el secundario, tenía apenas 18 años; él había empezado a estudiar medicina; todos sus sueños se truncaron cuando durante ese mismo año fueron secuestrados y asesinados, luego de pasar por el “microcircuito platense” que componen la BILP, Arana y la Quinta.

Existe la versión de que Mirta estuvo embarazada después de ingresar secuestrada a los distintos centros clandestinos.

“Recién durante el 2003, con una feroz depresión y con síntomas de psicosis, pude venir a La Plata y comprometerme con la desaparición de mi hermana”, comenzó a desahogar Mirta; “fui reprimida por mis padres”, agregó en el sentido de que del tema de su hermana no se hablaba en la familia. Incluso agregó que “todos los trámites para buscarlos los hizo la familia Mora”.  Dio sangre en el 2003, estando todavía con tratamiento psicológico “por no poder enfrentarme con mi madre”. Hasta que finalmente en el 2009 los restos de Silvia fueron restituidos por el EAAF, “la fusilaron en el 77, me dijeron”, acotó. Los cuerpos estaban en fosas clandestinas del Cementerio de Avellaneda, con cinco disparos.

Testimonio de María Teresa Garín : Asesinaron a su hermano, su hermana, su cuñado y nunca se supó qué sucedió con un embarazo

Rubén
María Angélica

Arturo
“En mi familia hay tres personas que fueron desaparecidas y hay un presunto bebé robado”, comenzó relatando María Teresa Garín. Su hermana, María Angélica Garín fue asesinada y finalmente restaurados sus restos de una fosa clandestina en el cementerio de Avellaneda, en 1990.  En Avellaneda había 19 fosas clandestinas y más de 300 cuerpos mayormente de jóvenes con balazos en el cráneo. En el cuerpo de ella se notaba que había estado embarazada, pero sin embargo “nunca supimos si tuvo el hijo o no”.

María Angélica era médica pediatra, y trabajaba en el Hospital San Ramón de Quilmes de donde fue secuestrada en un importantísimo operativo donde rodearon todo el hospital y cortaron la calle, “solamente para llevarse a mi hermana”. Una hora despúes, en La Plata, su marido Ruben Mario de Angeli, cardiólogo, también fue llevado y torturado. Mismo destino para María Angélica que estuvo en Bilp, en Arana, en Comisaría Quinta, y en Pozo de Banfield, lugares que compartió con Adriana Calvo y fue ella quien le dio esta información a María Teresa Garín, que ahora esta testimoniando en el juicio, por su hermana, cuñado y su hermano Arturo Martín Garín.

Su hermano Arturo fue detenido tiempo antes, en el año 76, trabajaba en una propulsora siderúrgica de Techint en Ensenada, y era “activo en el gremio”, según cuenta su única hermana que sobrevivió a  los años de plomo, “estuvo en un conflicto contra la patronal y la burocracia sindical”, y agregó que “creo que toda la comisión interna de delegados está desaparecida”.  Arturo, según le relataron, estuvo detenido en “El pozo de Azopardo”, relató María. El Centro de detención, tortura y exterminio “Garage Azopardo” funcionó en la ciudad de Buenos Aires, en la manzana delimitada por Azopardo, Chile, Ingeniero Huergo y México entre octubre de 1976 y enero de 1977 en dependencias de la Policía Federal. Formó parte del circuito represivo Azopardo-Atlético-Banco-Vesubio-Olimpo, bajo la órbita de Primer Cuerpo de Ejército. Allí funcionaba el servicio de Mantenimiento de Automotores de la Superintendencia de Seguridad Federal.

La familia realizó distintos tramites para averiguar el paradero de los dos hijos de la familia: primero realizaron una denuncia en la Comisaría Quinta, también hicieron Habeas Corpus, telegramas al presidente y a las autoridades eclesiásticas: sus padres se entrevistaron con el entonces Monseñor Graselli, conocido por su fichero de desaparecidos; allí buscó a los hermanos y ya no figuraban: “o había pasado lo peor o estarían colaborando”, remató Garín.

“Que no tengan privilegios, porque nosotras no tuvimos ningun privilegio en todos estos años de ausencia”