martes, 5 de junio de 2012

Circuito Camps:Testimonio de Isidoro Graiver

"Eramos muy atractivos como víctimas”
Isidoro Graiver, hermano de David Graiver, recordó su secuestro en el centro clandestino de detención Puesto Vasco y señaló que la dictadura los persiguió por el patrimonio de la familia e incluyó a Papel Prensa

Isidoro Graiver declara en el juicio por el Circuito Camps-

En el proceso de La Plata, Isidoro Graiver, hermano de David Graiver, relató su paso por el centro clandestino de detención Puesto Vasco donde fue torturado y destacó que con su familia eran “muy atractivos como víctimas” para la dictadura por el patrimonio que poseía el grupo, entre las que señaló a Papel Prensa. En una nueva audiencia del juicio por el Circuito Camps el testigo ratificó que su cuñada Lidia Papaleo, quien la semana pasada ratificó el desapoderamiento de la empresa bajo amenazas durante la dictadura cívico militar, era quien había quedado a cargo de la conducción del grupo tras la muerte de su hermano, y contó que estando en cautiverio ambos fueron interrogados por el jefe de la Policía Bonaerense, Ramón Camps. En la misma audiencia también declararon los hermanos Carlos y Alejandro Iaccarino, quienes junto a su hermano Rodolfo, ya fallecido, fueron secuestrados y desapoderados de sus empresas.

“Desde distintos puntos de vista éramos muy atractivos como víctimas. Porque económicamente, más allá de los problemas financieros, éramos un grupo fuerte”, contó Graiver, y recordó la asfixia financiera a la que fueron sometidos con la intervención de sus bancos y los enfrentamientos que su hermano había mantenido con grupos cercanos a Martínez de Hoz. “Si a esto le agregan que teníamos a Papel Prensa dentro de nuestro patrimonio, creo que queda muy claro que había suficientes motivaciones”, resumió.

Sin embargo, tras la audiencia, ratificó la solicitada que publicó en agosto de 2010 en los diarios Clarín y La Nación, y señaló que no recibieron “absolutamente ninguna amenaza para vender a Clarin, La Nación y La Razón ni a ninguna otra empresa”, aunque admitió que “sí quisieron despojarnos a través de otra maniobra legal”.

Ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 de La Plata, Carlos Rozanki, Roberto Falcone y Mario Portela, Graiver recordó que fue detenido en la casa de sus padres el 17 de marzo de 1977 por un grupo de personas vestidas de civil que lo llevaron al campo Puesto Vasco. Entre esos hombres identificó a uno de los imputados, Norberto Cozzani, a quien al finalizar su relato miró a la cara durante varios segundos.

Contó que al llegar a ese centro ya estaban su padre Juan Graiver, a quien capturaron el 7 de marzo de 1977 y a su cuñada. También dijo que su madre había sido capturada y recordó que al poco tiempo llevaron a quien fuera “la mano derecha” de su hermano, Jorge Rubintein, que había sufrido un accidente y una operación cardíaca y que no resistió la tortura. También mencionó otras personas vinculadas con las empresas de la familia que también fueron llevadas a ese centro.

En ese centro clandestino fue torturado brutalmente en sesiones que eran encabezadas por Cozzani y allí también fue interrogado por el propio jefe de la Bonarense. “Un día con mi cuñada nos retiraron de la celda y nos llevaron a una pieza donde una persona nos dice que nos saquemos las vendas y se presenta como el coronel Ramón Camps, que estaba con un civil que colaboraba con el gobernador (de facto) Ibérico Saint Jean y que después fue ministro de justicia de la Nación, que era (Arturo) Rodríguez Varela”.

Graiver recordó también su paso por el centro clandestino Pozo de Banfield y su traslado a la alcaidía del Departamento de Policía en Capital Federal donde coincidió con el dueño del diario La Opinión Jacobo Timerman y supo que él había estado en Puesto Vasco.

El testigo recordó también que días antes de su secuestro, cuando su padre y su cuñada estaban en manos de la dictadura pidió ayuda a Francisco Manrique, el ex ministro de Bienestar Social de Pedro Eugenio Aramburu, a quien le contó esa situación y que estaban recibiendo “amenazas”. Al día siguiente el ex funcionario lo pasó a buscar para llevarlo a hablar el integrante de la junta militar Roberto Viola.

“Me llevó al Comando en Jefe del Ejército donde pasamos sin ningún tipo de control y me llevó a ver al general Viola, que era en ese momento segundo de Rafael Videla. Le conté todo y me puse a su entera disposición”, contó.

Cuando a los pocos días fue secuestrado, el que comandaba el operativo le dijo: “¿por qué no le vas a decir a Viola que te venga a sacar?”.

El testigo habló durante más de una hora y media y ante la pregunta de las defensas, finalizó señalando que las diferencias que mantenía en aquel entonces con su cuñada eran comerciales y por la falta de experiencia de la mujer, y ratificó que su regreso a la empresa familiar no fue para “ejecutar un liderazgo o una conducción, fui a colaborar para que las cosas salieran lo mejor posible y, por lo tanto, no puse en tela de juicio que Lidia estuviera a cargo de la conducción. No era mi tema las decisiones”.

Por Pablo Roesler - pabloroesler@gmail.com

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