martes, 5 de junio de 2012

"La Comisaría Quinta era un depósito, éramos un paquete”

Dos nuevos testimonios cerraron la semana de audiencias esta semana, Zacarías Moutoukias habló a través de videoconferencia desde París y contó su cautiverio luego de ser secuestrados con dos compañeros de Facultad; luego, José Canziani relató su detención y describió el abandono sufrido en la Comisaría Quinta.

Moutokias Zacarías es uno de las tres personas que fueron secuestradas aquel 30 de Agosto en un departamento frente a la comisaría novena, en 59 y 5. Zacarías estaba por tocar el timbre a Liliana Zambano, para pedirle los apuntes de una materia de la carrera de Historia, que Liliana había recién aprobado y que se prestaba a preparar la cena de festejo, esa noche, junto a su Gilbert. “Un grupo armado me condujo a un lugar donde estaban ella y Gilbert con una capucha en la cabeza apoyados contra la pared”, describió el hombre desde México una imagen temible.

Fueron los tres trasladados a la Brigada de Investigaciones en y pasaron la primer noche ahí, la mañana siguiente “nos condujeron a un lugar 20 minutos aproximadamente, por asfalto, luego por tierra, luego una tranquera… se escuchaban ruidos de trenes y aviones”. Habían llegado al centro clandestino de Arana. ”Entramos en un sitio grande con los ojos vendados y las manos atadas – continuó describiendo – y luego nos condujeron a algo que parecía un pasillo y me pusieron en el último de una serie de calabozos, en los otros estaban Liliana Zambano y Gilbert”.

Los primeros días lo interrogaron “sobre política”. Escuchó luego cómo torturaban dos veces a Zambrano y una vez al otro joven. “La noche que me torturaron… las preguntas eran bastante incoherentes porque yo había dejado de militar hacia un tiempo”, relató.

A los dos días fueron nuevamente llevados a “Robos y Hurtos”, reconocieron esa vuelta porque “Liliana reconoció una taza en la que había bebido agua la primera vez”. Contó también un grupo de “colaboradores”, aquellos militante que habían sido “quebrados psicológicamente”, como describió en su testimonio- — – y contaron varios otras víctimas. También conocieron a la odontóloga Lidia Fernández, que fue desaparecida. Y las visitas del capellán de la Policía, Christian Von Wernich.

“Al cabo de unos días nos llamaron por separado, nos llevaron a una oficina y nos entrevistaron; de pronto un día nos liberaron”, concluyó la cronología. Y finalmente: “Después de mi liberación a través de la embajada conseguí trabajo en Grecia y volví en el 84, yo era militante de lo que ahora es el PO (política obrera)”.

José Alberto Canziani fue secuestrado el 19 de Septiembre del 76. También fue trasladado a BILP “donde fui interrogado de las dos maneras, en forma verbal y en forma de torturas”. Contó que pertenecía a la JUP “pero que nunca había cometido actos de terrorismo ni había estado armado”. De la Brigada fue trasladado a la Unidad Regional y de ahí a Comisaría Quinta, “donde empezó el calvario, éramos un paquete”.

El testimonio de la víctima se centro en el trato en esa Comisaría, que en la actualidad sigue funcionando. “Varios de nosotros sufrimos una gastroenteritis grave, yo perdí como 15 kilos… nos bañaban a manguerasos… no fuimos torturados, solamente un depósito”. Y explicó que: “En Brigada a diferencia de la Quinta es que en brigada se torturaba y en quinta no. Pero en brigada se comía y en quinta no”

“En los interrogatorios nos preguntaban por nuestra militancia gremial. Inclusive en un momento ellos como en el hipódromo trabajaba mucha gente de la CNU esta gente fue a preguntar si Lovazzano y yo andábamos con armas de fuego en nuestro poder”.

Luego fue trasladado a Arana. Allí también se torturaba, según aseveró Caziani, pero explicó que él había sido llevado allí para recuperarse, “así que nos daban comida”. Y dijo que quienes dirigían la tortura era de “los movimientos políticos que habían pasado a colaborar con Von Wernich y el comisario Páez (uno de los acusados que miró en Febrero)”

Finalmente fue trasladado al Pozo de Banfield por dos meses; allí escuchó a militantes uruguayos
tupamaros detenidos en Argentina, “gritaban que los que estábamos de este lado salíamos y los que estaban del lado de ellos no salían”. Fue liberado el 8 de Marzo de 1978. “Me dijeron que tenía que renunciar (al hipódromo) y nunca más volví a trabajar ahí”.

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