martes, 12 de junio de 2012

Nuevos testimonios sobre secuestrados en Puesto Vasco y en el COT 1 Martínez

En la audiencia del día del lunes 11 de Junio, declararon LEANZA, Norma Esther; MIRALLES, Carlos Enrique y ABUIN, Alfredo Ángel, son tres víctimas del sistemático procedimiento de privación de la libertad llevado a cabo durante el proceso. Se están realizando audiencias correspondientes al microcircuito de Puesto Vasco (localidad de Don Bosco, Quilmes) y Comando de Operaciones Tácticas N°1 de San Isidro. (Foto – Testimonio de Miralles)

La audiencia comenzó alrededor de las 13.30 con la declaración del primer testigo, luego de la presentación formal de Carlos Rozanski, quien aclaró delante de toda la sala que uno de los testigos  que declararía no pudo concurrir por cuestiones de salud.

La sala, esta vez con más acusados presentes en el banquillo, permanecía tranquila cuando Leanza, Norma Esther comenzó su declaración. Ella estuvo privada de la libertad desde el 15 de abril de 1977 hasta el 18 de abril de 1978. Durante ese período estuvo en dos lugares detenida, en el Puesto Vasco primero y luego en Pozo de Quilmes, hasta quedar en libertad.

El día en que fue secuestrada se encontraba en la casa de sus suegros, cuando estaba con su marido Antonio Alcides Chiesa, un sábado por la tarde de Octubre de 1977. En primer lugar se llevan a su marido, luego de que atendiera ante un llamado a la puerta de la casa; y después de ver que su marido no volvía, Leanza y sus suegros salieron a ver qué pasaba. Luego de dar unas vueltas, al regresar a la casa se encontraron con un grupo de personas “en la casa había un patota, serian ocho o diez personas con armas largas revisando y dando vuelta toda la casa” dijo la testigo. A partir de allí comenzaron a interrogar tanto a ella como a sus suegros, hasta que la llevaron detenida junto con Alcides Santiago Chiesa, su suegro, en su propio auto.  El primer lugar donde los llevaron fue a Puesto Vasco y antes de dejarla en un calabozo sola, le quitaron todo lo que llevaba consigo, la cartera, los anillos. A su suegro lo dejaron allí hasta que lo trasladaron a COTI Martínez, donde lo liberaron  en  diciembre del ’77.

Norma estuvo allí del 15 de octubre del ‘77 hasta el 7 u 8 de noviembre del mismo año, todo el tiempo esposada y con una venda, hasta que la trasladaron al Pozo de Banfield. Fue antes de ser trasladada a este último lugar que pudo ver a su marido en Puesto Vasco “el fin de semana anterior lo habían traído a mi marido y lo pusieron conmigo en la celda”, recordó Leanza. Él venía de Pozo Quilmes y le comentó cómo era más o menos el espacio, en las condiciones que estaba, para saber dónde estaba si le tocaba estar allí. Durante su detención le hicieron interrogatorios que aludían a la juventud universitaria, lo que la hacía pensar que no era ella a quien buscaban porque no iba a la universidad, “se confundieron de persona”, dijo;  además de ser interrogada fue torturada psicológica y físicamente, a pesar de no pasar por sesiones de torturas tradicionales.

En el pozo de Quilmes, estuvo con más personas detenidas, algunos de ellos eran: María Isabel Reinoso, Norma Núñez, Carlos Rodríguez, Rodolfo Torres. También había un grupo de gente uruguaya. En este lugar estuvo hasta la noche del 18 de Abril del ’78, “me llevaron a una oficina, vendada por lo que no pude saber quién me hablo, me habló bien, me dijo que era joven, que tenía futuro, que iba salir, hasta me dio un billete para que me tomara el colectivo” comentó  Norma. La sacaron en un auto, tapada con una manta y la dejaron cerca de su casa, desde allí caminó a lo de sus suegros.

“Tarella era el principal torturador”

Miralles, Carlos Enrique, detenido y privado de su libertad el 31 de mayo de 1977 junto con su hermano (Julio Cesar Miralles) y su esposa (Luisa Villar Riat) desde la casa de su padre que se ubicaba en la calle 1 entre 55 y 56. Refirió que el hombre que se presentó en el lugar preguntando por el padre era Norberto Cozzani, quien decidió luego secuestrar a los tres, a causa de que el padre no se encontraba en el hogar y dejó en claro que Cozzani era quien comandaba la patota que actuaba en función de las órdenes de Etchecolatz.

En primera instancia los llevaron la jefatura de la policía, y luego los trasladaron a COTI Martínez “allí hemos sido torturados mi hermano, mi mujer y yo, y a veces llevaban a personas a torturar ahí” dijo Miralles. En ese momento Carlos también dio cuenta de lo arbitrario que a veces eran los secuestros y posteriores desapariciones cuando comentó: “hubo casos risueños, como cuando llevaron a personas que eran ‘capitalistas del juego’ porque decían que la mujer que Etchecolatz se había ido con un ‘capitalista del juego’ y este los mandó a detener a todos”, dijo Miralles ante la sorpresa de Etchecolatz sentado a metros  detrás de él.

Al deslizarse los minutos de la declaración dio algunos nombres de sus verdugos, Etchecolatz, Rossi, Cozzani, Von Wernich “Uno de los principales torturadores fue Tarela”, dijo el testigo haciendo alusión al ex suboficial de la policía bonaerense Eros Amílcar “trimarco” Tarela,  y también dio nombres de personas que se encontraban con él en COTI Martínez, Timerman, Vladimirsky, entre otros.

Miralles dijo que los llevaron (a él, su hermano y a su esposa) como “rehenes” porque al que querían tomar prisionero era a su padre, “mi padre en su momento, ante declaraciones que había hecho el gobierno, sacó una carta abierta y nosotros sabíamos que iban a tratar de levantarlo por declaraciones de Ibérico Saint-Jean”, dijo Carlos en relación a su secuestro. Su padre fue ministro de economía durante el Gobierno de Calabró en la provincia de Buenos Aires, y es por eso que Miralles señaló a Ibérico Saint Jean como el ideólogo del secuestro de su familia, porque fue él quien declaró “Quiero que la familia Miralles desaparezca de la faz de la tierra” y además recordó que Camps y Saint Jean decidieron secuestrar a todos los ministros del gobierno de Calabró porque creían que este “había sido una asociación ilícita organizada para cometer delitos”, argumentó el testigo. También recordó que detuvieron a su madre y a dos de sus tíos y los liberaron luego de aproximadamente 48 horas. Su padre sería posteriormente secuestrado cuando estaba a punto de irse del país, y al enterarse de la detención de sus dos hijos, se puso a disposición.

Momentos después Miralles recordó que en las sesiones en las que su esposa fue torturada había participado el médico Jorge Bergés, imputado en la causa. “Mi esposa sufrió todas las ignominias que podría sufrir. No solo escuchó cómo nos torturaban a nosotros, sino que también la torturaron. Ella perdió un embarazo”, relató. Miralles agregó luego que junto con su esposa fue liberado del COTI Martínez, luego de estar privado de la libertad durante 30 días aproximadamente, pero aclaró que diez días antes los dos fueron liberados de las vendas “por lo cuál pude ver a algunos detenidos y secuestradores”. Su hermano sería liberado tras seis meses de cautiverio, y su padre en septiembre del siguiente año.

Abogado de la familia Graiver también fue secuestrado

Alfredo Ángel Abuin es un hombre de 74 años, reconocido abogado de la ciudad de La Plata, tiene su estudio jurídico desde la década del 60´ en una galería céntrica. Según el hombre, la causa de su secuestro comienza a relatarse desde el año 1953 cuando con 15 años conoció a David Graiver durante el secundario en el Colegio Nacional de la                                                                                          Universidad Nacional de La Plata. Se hicieron amigos allí, comenzaron a estudiar juntos en la Facultad de Ciencias Jurídicas pero Graiver abandonó y Abuin se recibió en 1964. La amistad familiar persistió y fue así que el padre de su amigo, Juan Graiver, lo contrató para trabajar en la inmobiliaria que la familia tenía en 5 y 63. “En 1969 compran el Banco Comercial de La Platay yo quedo como apoderado jurídico del Banco, para luego pasar a ser Director”, iba contando Abuin con su voz ronca; agregó que fue accediendo a mayores asesoramientos, entre ellos, con las acciones de Papel Prensa. Luego dijo que a partir de la muerte de David Graiver tras la caída del avión en México, en Agosto del 76, “yo tampoco sé si fue un accidente o fue provocado”, la familia vendió el Banco Comercial.

El 11 de Agosto de 1977, un año después de la muerte de David, Alfredo fue secuestrado cuando llegaba desde su estudio a su casa en 7 y 36. Primero estuvo dos días en un lugar que no reconoce, y luego seis días más en lo que luego reconoció como Puesto Vasco. “Presté declaración en una oficina, y me preguntaban temas vinculados a la empresa de Graiver”, relató y agregó que hasta ese momento no tenía ninguna afiliación política. Además aclaró que en los ocho días de cautiverio “nunca me tocaron, pero si recibí tortura psicológica, por la situación, los improperios y las amenazas”.

“Vi varias personas como Liberman, Miralles y su hijo” contó explicando que todos estos habían sido ministros del gobierno provincial de Calabró, Obras públicas y Economía, respectivamente. Finalmente el 19 d Agosto fue llevado por Capital Federal, le devolvieron todas sus pertenencias y lo dejaron en Parque Patricios.

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